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Que la energía hidroeléctrica no nos deje secos

13/07/2016 | ARGENTINA | Actualidad | 292 lecturas | 71 Votos



Hace varios días se han generado dimes y diretes acerca del caudal de los ríos Limay, Neuquén y Negro.




Hemos escuchado varias voces autorizadas al respecto, aludiendo el problema a la falta de lluvias y la ausencia de nevadas en la región, cuestión que es ciertamente comprobable.

Sin embargo, también hay que decir que una de las causas de la sequía que vemos y vivimos hoy en los ríos de nuestra provincia son producto de una política discrecional que privilegia la producción de energía hidroélectrica por sobre todas las cosas.

Para darle la importancia que merece vale poner en claro algunos asuntos.

La provincia del Neuquén integra desde el año 2006 el Sistema Argentino de Interconexión, por el cual se conforma una red nacional de abastecimiento (si lo vemos en el mapa puede asemejarse a las viejas redes de trenes diseñadas por los ingleses que confluían todas en Buenos Aires). La misma es administrada por Cammesa, Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico, teniendo como principal función la operación y despacho de la generación de energía en tiempo real, es decir en función a la demanda.

En tanto, la AIC (Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas) es justamente eso, autoridad, y dentro de sus funciones principales se destaca el manejo armónico, coordinado y racional del recurso, controlando el estado de las aguas para abastecer el consumo humano, mantener el valle irrigado y fiscalizar severamente el esquema de producción de energía hidroeléctrica en todo su conjunto, es decir: cuánta agua se guarda o no en los embalses y cuánta se eroga para turbinar según la necesidad y el contexto climático.

Ahora bien, si nos remitimos al detalle del reporte de caudales diarios de los meses de mayo y junio que está publicado en la página web de la Autoridad Interjurisdiccional de las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro, puede comprobarse allí cómo, en función al requerimiento del sistema eléctrico nacional, los caudales erogados desde el dique Arroyito y el dique Compensador de El Chañar pasaron de una media razonable para esta fecha, de 380/400 y 130/150 metros cúbicos por segundo respectivamente, a subir rápidamente en tres días a 380/900 y 150/350, para luego volver a bajar en un lapso de dos días al mínimo histórico de 900/250 y 350/65 m³ por segundo.

He aquí una de las causas del problema y la que a mi entender es la más importante, más allá de que llueva o nieve. El manejo de las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro obedece a privilegiar intereses de generación de energía hidroeléctrica, principalmente para la capital federal y sus alrededores. Ello nos deja secos, con ríos que se pueden cruzar a pie o bien expuestos a inundaciones de cauces y zonas ribereñas extremas. La ecuación no da.

Políticas con carencia de previsión y fundamentalmente falta de inversión han hecho que la provincia del Neuquén tenga que afrontar la solución de un problema histórico con generación extra de sus centrales hidroeléctricas en cualquier momento del año. La consecuencia de ello es brutal: los embalses aguas arriba de la cuenca suben y bajan su altura siempre en función a la demanda eléctrica, y lo mismo ocurre con los ríos Limay y Neuquén en todo su recorrido.

Ambientalmente es una tragedia; los caudales pasan violentamente de inundarlo todo a una sequía extrema. La huella ecológica va en aumento, el medioambiente se lesiona, la flora y la fauna del ecosistema acusan recibo de esto. Ningún ciclo natural responde a esta práctica. En consecuencia, todos los seres vivos que vivimos y habitamos aguas abajo de presas de embalse estamos a merced de la demanda eléctrica que necesitan la provincia de Buenos Aires.

Mientras tanto, la AIC y el representante por la Provincia del Neuquén asienten mansamente disponiéndose a hacer lo que Cammesa manda, vulnerando enteramente el tratado de creación y el estatuto de la AIC.

A pesar de los perjuicios ambientales a los que nos vemos sometidos, no nos resignemos, la provincia del Neuquén detenta el dominio público, inalienable e imprescriptible del recurso y es deber del Estado, y de la AIC en este caso, compatibilizar los intereses regionales con los de la Nación.

* Concejal de la ciudad de Neuquén Bloque Une-NQN Puede. Guardavidas y exdirector de Defensa Civil

El manejo de las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro obedece a privilegiar intereses de generación hidroeléctrica, principalmente para la capital federal.

Ello nos deja secos, con ríos que se pueden cruzar a pie o bien expuestos a inundaciones de cauces y zonas ribereñas extremas. La ecuación no da.

Fuente: Diario Río Negro

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