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Bastos: "Al Gobierno casi no le queda espacio para aplicar la suba de tarifas tal como la diseñó"

16/08/2016 | ARGENTINA | Actualidad | 291 lecturas | 56 Votos



Gabriel Bastos es un conocido consultor en el mercado gasífero, con una actividad centrada a lo largo de los años en atender a las compañías que demandan ese combustible para la producción. Aunque afirma que ahora está menos abocado al asunto, su experiencia vale para tratar de entender el conflicto desencadenado en torno del llamado “tarifazo”.




Gabriel Bastos: La señal de precios del gas debe ser clara

Para este experto en hidrocarburos, al Gobierno casi no le queda espacio para aplicar la suba de tarifas tal como la diseñó y deberá conformarse con recuperar las pérdidas durante el próximo año.

–Tengo algo para usted: un caramelo de menta que vale 80 centavos.

–Gracias, pero ¿qué tiene que ver?

–Eso cuesta hoy en la Argentina un metro cúbico de gas natural… Un caramelo.

–Ahhh, claro, sí. Yo he visto piletas de natación en casas de familia calefaccionadas en el invierno porque el gas no vale nada.

–¿Estamos adentro de un lindo berenjenal energético?

–No me cabe duda que el aumento es necesario; ahora, el punto es que debe ser correctamente comunicado, gradual, y asumido por la sociedad que lo va a pagar. Supongo que con esas precondiciones va a funcionar. Tiene que funcionar porque, si no, son recursos del Tesoro que no se utilizan para las cosas necesarias.

–Es decir, gran parte del problema no es el precio sino la forma cómo se comunicó.

–Exacto. La tarifa tiene que reflejar lo que le cuesta a la Argentina el gas. La tarifa social es una cosa lógica y prevista, pero quien puede pagar debe elegir. Se requiere la señal de precios correcta para que el consumidor sepa cuánto vale la energía y cómo debe usarla racionalmente; eso es la tarifa. Lo que hay que salir a rescatar es que la señal de precios sea clara para que el usuario pueda elegir y use más o menos, y para que el Estado priorice su gasto en salud, educación y demás.

–¿La gran novedad energética de los últimos años es que pasamos de exportadores de gas a importadores?

–No sé si es una novedad importante, porque un país puede perfectamente importar: Japón, el Reino Unido, etcétera. En algún momento, a un país le puede resultar más conveniente importar que gastar su recurso porque le sale más caro extraerlo. Ese no es el problema. Lo importante es que la señal de precios para quien usa el recurso está distorsionada. Con este precio de la luz, ¿prendo o no prendo el acondicionador? Con este precio del gas, ¿apago el calefactor cuando me voy a dormir o lo dejo encendido toda la noche?

–Eso es lo central.

–Claro, explotar el recurso energético es otro tema. El país tiene la tercera reserva de shale gas del planeta, pero hoy nadie sabe lo que cuesta sacar el gas de ahí, posiblemente sea más caro que importar.

–Con ese criterio de qué es lo más barato, ¿hoy deberíamos estar importando petróleo?

–Sí, pero no desconozco que el Estado puede y debe usar mecanismos para atenuar los efectos de estos golpes. Si tenemos trabajadores petroleros afectados, no está mal que el Estado subsidie al sector. Cómo hacerlo es un tema aparte. ¿Hay que importar petróleo? Sí, hay que importar. Subsidiar al sector como decisión política es otra cuestión que va por cuerda separada.

–¿Cómo subsidiar sin hacerlo directamente en la tarifa?

–Con la tarifa social en luz y en gas. En lugar de no pagar el gas podría recibir la factura al precio normal y por otro lado cobrar un subsidio en pesos para pagar la boleta que le llegue.

–¿Cuál es la diferencia?

–Si subsidio únicamente por consumo, es decir, quienes demandan menos de cierta cantidad tienen la luz gratis, puedo estar subsidiado el departamento en Buenos Aires de un cordobés pudiente que lo tiene reservado sólo para ocasiones. O a grandes sectores que no lo necesitan.

–Pasa…, y mucho.

–A mí, como usuario de gas, luz, nafta, lo mejor que me pueden decir es “esto vale tanto”, y luego que me dejen actuar como ciudadano. El mejor Estado es el que me da mayor libertad de actuación individual y pone todo su foco en combatir la pobreza, mejorar la educación.

–Con igual razonamiento, el aumento que anunció el Gobierno le redujo capacidad de decisión a la gente.

–Imaginemos al dueño de esa lomitería que está ahí al frente. Paga 200 pesos de gas y de un día para el otro pasa a mil, sin que nadie se lo haya anticipado. Primero hay que informarle que le va a venir un aumento en el precio y los plazos en que esto se va producir. Ahora, en este momento, hay que aumentar, no me cabe la menor duda.

–¿Es verdad que por el camino que traía el kirchnerismo nos quedábamos sin gas?

–Claro que sí. Y no hace falta ser estadista para corroborarlo. Con observar alcanza. Ejemplo: para los nuevos edificios hechos en Córdoba, ¿hay energía eléctrica? No, ¿hay gas natural?, tampoco. La inversión en infraestructura quedó muy retrasada como consecuencia de las tarifas.

–Me acuerdo del “boom” de ventas de acondicionadores.

–En el caso del gas, por ejemplo, falla la infraestructura de importación, porque gas hay para traer. Faltan muelles, caños para el transporte. Ahora se está negociando con Chile para dar vuelta el sentido de los gasoductos.

–El sistema energético, ¿en qué proporciones está en manos del Estado y de privados?

–Desde el vamos, YPF tiene una posición decisiva en el mercado petrolero. En la generación eléctrica, a todos los combustibles los compra Cammesa. Al gas lo importa Enarsa, del Estado. (...)

Fuente: La Voz del Interior

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