
Pero los eminentemente gasíferos enfrentan una situación más complicada, dado que el importe del fluido para algunos segmentos del mercado interno está pesificado. Los productores de crudo -con YPF, PAE, Chevron y Sinopec a la cabeza- están más protegidos para hacer frente a la caída del valor del peso, que se devaluó un 25% en enero. Reciben por cada barril que venden en el mercado doméstico entre 73 y 83 dólares según el tipo y la calidad del crudo, que liquidan al cambio oficial del día. Eso quiere decir que si a mediados de diciembre liquidan su oferta a $ 6, hoy lo hacen a $ 8,06. Sus ingresos evolucionaron, entonces, al ritmo de la devaluación, al igual que buena parte de su estructura de costos debido a que los principales servicios petroleros tienen tarifas dolarizadas.
El escenario para las gasíferas -como la francesa Total, la misma YPF, Petrobras y Pluspetrol, entre otras- es diferente. El importe que pagan los usuarios domiciliarios, que durante el invierno llegan a demandar un 40% de la oferta de fluido (hoy requieren un 15%), y los de GNC (representan un 6% del mercado, está pesificado, por lo que a raíz de la devaluación, las empresas perdieron un 25% de sus ingresos en enero.
La tarifa que pagan los residenciales -que se expresa en pesos- difiere en función de la cantidad de gas demandado, pero en promedio, antes del salto brusco del tipo de cambio registrado hace 10 días, rondaba los US$ 0,40 por millón de BTU de gas consumido. Al valor actual del dólar, no supera los US$ 0,30. El gas vehícular se vende a $ 0,50 por metro cúbico. En el primer semestre del año pasado -cuando el entonces viceministro de Economía, Axel Kicillof, acordó ese precio con las petroleras- equivalía a recibir US$ 3 por millón de BTU. Con la devaluación de este mes, el precio actual no supera los US$ 1,70.
El resto de los actores de la demanda gasífera -industria, usinas eléctricas y programas de incentivos- está dolarizado, aunque con algunas salvedades de peso. En la industria afirman que el precio medio -ponderado en función de todos los segmentos- oscila entre los US$ 2,70 y 3,40 dólares, muy lejos del precio de importación de LNG (16/18 dólares) y de gas desde Bolivia (US$ 12).
La tarifa de los grandes usuarios -por lo general expresada en la divisa norteamericana- oscila entre los 3 y los 6 dólares. Sin embargo, los productores temen que a partir de la devaluación del tipo de cambio, las industrias busquen acordar una baja del precio que figura en los contratos. Por lo pronto, la desvalorización del peso ya provocó que se truncara la intención de las petroleras de remarcar el importe del gas que pagan los grandes usuarios. “En noviembre y diciembre, la idea era negociar un suba del 15 o 20% del precio, pero frente a este escenario las tratativas quedaron stand by”, reconoció a El Inversor Online el gerente comercial del sector.
La problemática con relación a las centrales eléctricas y a los programas de incentivos que lanzó el Gobierno para reactivar la inversión gasífera está ligada a la mora para concretar la cobrabilidad. En el caso de los generadores de energía, la encargada de pagar el gas que se queman en las usinas es Cammesa, la administradora del mercado mayorista de electricidad. El precio ronda los US$ 2,60 por millón de BTU, pero Cammesa -controlada por el Estado- paga en pesos con varios meses de demora.
Lo mismo sucede con el Plan Gas I, la iniciativa que autorizó un precio de US$ 7,50 para las petroleras que logren frenar la declinación de la oferta de gas. Se trata de un subsidio a las empresas que mejoren su performance productiva, pero los pagos -que deben ser aprobados por la Comisión de Planificación y Coordinación de Inversiones Hidrocarburíferas- se ejecutan con gasta siete meses de demora, por lo que el costo financiero que acarrean las compañías se incrementará como resultado de la devaluación.
“Como aspecto positivo, el Plan Gas I establece que las petroleras no pueden cobrar, en promedio, menos de US$ 2,30 por millón de BTU, así que si la devaluación del peso de acentúa los subsidios crecerán”, explicó el gerente de otra productora gasífera.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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