
YPF no quiere perder de vista el desarrollo de Vaca Muerta. Shell apuesta a que se recomponga el precio de los combustibles para igualar la paridad de importación y Axion se respalda en Cerró Dragón.
YPF aumentó el sábado un 1% el importe de sus combustibles. Fue la segunda suba en una semana. En esta ocasión se trató de un incremento menor en respuesta al alza del precio de los biocombustibles que se mezclan con las naftas y gasoil, que por decisión del Gobierno se elevaron entre un 5% y un 7% a partir del 1º de julio. La disposición del Ministerio de Energía, que dirige Javier Iguacel, publicada el jueves pasado, sorprendió a los empresarios del mercado de combustibles. También en el piso 32 de la torre de YPF en Puerto Madero.
El lobby de exportadores agropecuarios (los productores de biodiesel son las grandes cerealeras que venden soja y derivados al exterior) y de los gobernadores y empresarios del norte del país con intereses en los ingenios azucareros de donde surge la materia prima para producir bioetanol mantiene infalible su poder de acceso a la Casa Rosada.
En resumen, las tres mayores petroleras del país -YPF, Shell y Axion Energy- incrementaron sus precios de venta en surtidores entre un 6% y un 11,5% en lo que va de julio.
En rigor, la mejora neta de los ingresos de las empresas descontando el componente impositivo fue más alta. En el caso de la nafta Infinia, el combustible premium de YPF, el aumento orilló un 11%. En tanto que en la V-Power de Shell, la nafta con mayor octanaje de la marca anglo-holandesa, el aumento neto del combustible fue cercano al 13%; dos puntos más que el informado por la petrolera. ¿Cómo se explica esa diferencia? Por el impacto del Impuesto sobre los combustibles (ex ITC) que, al tratarse de un monto fijo definido de manera trimestral (a partir de la reforma impositiva se dejó de calcular en base a un porcentaje del precio de los combustibles a la salida de refinería), licúa la suba aplicada por la petrolera. En definitiva, el incremento del precio final de venta al consumidor termina siendo menor.
La crisis provocada por la escalada indetenible del dólar obliga a las petroleras a monitorear “día a día” el mercado de combustibles según la evolución de las grandes variables que inciden sobre el negocio: el tipo de cambio y el precio internacional del barril de crudo, que este martes volvió a subir (esta mañana el Brent cotiza en US$ 78,94). “Hoy no hay margen para proyectar nada. Es día a día, semana a semana. Confiamos en que el gobierno pueda contener el dólar cerca de los 28 pesos. Pero no hay certezas”, admitió el titular de una petrolera.
En un escenario signado por la incertidumbre, los jugadores de la industria petrolera diseñan su estrategia comercial en base a drivers diferentes.
Estrategias comerciales
YPF, la mayor empresa del mercado, con una participación en combustibles superior al 56%, enfrenta una situación compleja: debe recomponer su cash flow operativo (que depende, en gran medida, de sus ventas en surtidores y se vio afectado significativamente por la devaluación del 40%), pero sin perder de vista la captación de inversores para Vaca Muerta. La petrolera no quiere que el Gobierno intervenga en la fijación de precios en el mercado de combustibles. Tampoco en los precios internos del petróleo. En esa clave, el presidente de YPF, Miguel Gutiérrez, le envió una carta al ministro de Energía, Javier Iguacel, en la que solicita dejar sin efecto el acuerdo firmado el 8 de mayo, que se extendía hasta abril del año que viene. La apuesta de YPF es reestablecer el precio en dólares de los combustibles (en línea con el precio de paridad importación) durante los próximos 6 u 8 meses. Debe recuperar una diferencia que oscila entre un 20% y un 25% según el combustible en cuestión. Para eso, confía en concretar cuatro aumentos en surtidores antes de febrero de 2019. Desde la óptica de YPF, son los privados quienes deben liderar la transición del mercado petrolero hacia una nueva convergencia con los precios internacionales.
Cualquier intervención del Estado, ya sea fijando un precio interno del petróleo o regulando los incrementos en surtidores a través de un acuerdo (tal como pretendía el ex ministro Juan José Aranguren), será visto como un retroceso por los inversores internacionales que están mirando Vaca Muerta.
YPF pagó en junio 67 dólares por el crudo Medanito que procesa en sus refinerías de Ensenada y Luján de Cuyo. El Brent promedió el mes pasado los 76 dólares, es decir, nueve dólares más. En la industria calculan que el costo del transporte y logística del crudo exportado desde la Argentina se lleva entre dos y tres dólares por barril. Por lo que sostienen que el precio de exportación (export parity) del crudo Medanito habría rondado en julio los 74 o 75 dólares. Es una ponderación contrafáctica, dado que el petróleo neuquino no se exporta porque es el más demandado por las refinerías locales. “Con este precio del petróleo, tenemos que recuperar entre 7 y 8 dólares por barril. Debemos buscar esquemas comerciales con los productores que nos permitan ir reduciendo esa diferencia en los próximos meses. Podemos abonar un precio ahora y pactar la diferencia en el tiempo. Hay alternativas”, comentaron allegados a la petrolera controlada por el Estado.
La clave, desde la óptica de YPF, es mantener en agenda el interés de los inversores por Vaca Muerta, la formación no convencional de hidrocarburos que podría convertirse en la próxima década en el mayor reservorio de petróleo del país. “Si podemos recuperar a razón de un dólar por barril por mes, en ocho meses podríamos converger con el precio internacional, siempre y cuando el Brent no supere la barrera de los 80 dólares”, indicaron. (...)
Fuente: Econojournal
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