
No se trata de un gran yacimiento; las reservas probadas ahora se cuantifican en el orden de los 400 millones de barriles y sus costos de desarrollo y producci贸n son muy altos (explotaci贸n en aguas profundas y largas distancia de los mercados de comercializaci贸n).
Si la Argentina aumenta la eficacia de la pol铆tica 鈥渃on nosotros o con ellos鈥 dirigida a los potenciales inversores de la zona en conflicto, y se mantiene la negativa regional de acceso a infraestructura alternativa, el encarecimiento de los costos log铆sticos permitir谩 negociar con la contraparte brit谩nica el reparto de renta de la futura explotaci贸n. Todo bajo el paraguas del reclamo soberano, y como mecanismo para restablecer una mesa negociadora.
El 鈥渟铆鈥 del referendo de marzo pasado dej贸 en claro que los habitantes de las islas quieren seguir siendo ciudadanos brit谩nicos. El conflicto sobre la soberan铆a de las islas tiene dos partes y tres interesados. Una parte, la Argentina que reclama la soberan铆a territorial; otra parte, Gran Breta帽a, que detenta la posesi贸n colonial desde la ocupaci贸n por la fuerza en 1833.
Los habitantes de las islas, con un ingreso promedio per c谩pita de m谩s de 60.000 d贸lares por a帽o (un 50% mayor al de sus connacionales del Reino Unido) operan como terceros interesados buscando forjar una identidad propia a partir de la inmensa riqueza relativa con la que ahora cuentan.
No olvidemos que el Tratado del Mar (1982) convirti贸 a muchos territorios insulares en epicentros de extensas jurisdicciones mar铆timas (200 millas, que se prolongan a 350 cuando hay recursos explotables) donde la posibilidad de otorgar licencias de pesca y otros derechos asociados a la potencial explotaci贸n de las riquezas circundantes cambi贸 de cuajo la viabilidad econ贸mica y financiera.
En el caso de Malvinas, las licencias ict铆colas, que en los mejores a帽os aportan regal铆as de alrededor de 200 millones de d贸lares, permitieron transformar una econom铆a lanar de subsistencia (500.000 cabezas ovinas) en una econom铆a de rentas que ya ha creado su propio fondo soberano para los potenciales nuevos recursos que le puede proporcionar el petr贸leo.
Con una explotaci贸n petrolera de unos 40 millones de barriles a帽o, asumiendo la renta potencial que est谩 en juego (diferencia entre los precios del petr贸leo y los costos de la zona), y su reparto aproximado (40 % para el Gobierno, 60% para las empresas), las arcas de las islas podr铆an llegar a obtener un ingreso adicional de alrededor de 500 millones de d贸lares por a帽o.
Si esos ingresos capitalizan en el fondo creado, los intereses podr铆an asegurar a los isle帽os una perpetuidad financiera que haga m谩s atractiva la posibilidad de la autodeterminaci贸n y la constituci贸n de un nuevo Estado 鈥渓ibre asociado鈥 (asociado al Reino Unido y al Commonwealth, por supuesto). Esa decisi贸n complicar铆a la posici贸n argentina de seguir tratando el problema como una causa colonial.
Todo en condicional, porque la nueva renta de la explotaci贸n petrolera depende de precios de referencia internacional que son variables, y de costos de desarrollo y explotaci贸n en los que la distancias y las dificultades log铆sticas tienen mucha influencia (m谩s cuando las reservas a explotar no son significativas). Estos costos log铆sticos pueden reducirse y aumentar la renta si la Argentina y Gran Breta帽a se avienen a negociar el tema petrolero y a repartirse el adicional.
En funci贸n de ese objetivo, es correcta la posici贸n oficial argentina de plantear a las empresas que operan en las islas la disyuntiva 鈥渙 con nosotros, o con ellos鈥. Quien invierte all谩 no puede invertir en la Argentina. Tambi茅n son conducentes las restricciones log铆sticas impuestas con apoyo regional.
Es cierto, los licenciatarios han seguido adelante con las exploraciones y con el desarrollo de las reservas descubiertas, pero todav铆a no hay actores importantes detr谩s del petr贸leo de Malvinas y los altos costos han sido disuasivos de mayor actividad.
La estrategia argentina debe potenciarse con otra pol铆tica energ茅tica que siembre de derechos exploratorios el mar continental argentino (de los 62 bloques mar铆timos disponibles, s贸lo hay 3 adjudicados) y convoque las multimillonarias inversiones que requiere el desarrollo de los recursos no convencionales.
El 鈥渃on nosotros o con ellos鈥 debe traducirse en nuevas oportunidades de inversi贸n para los que decidieron 鈥渃on nosotros鈥. La presi贸n eficaz habilitar谩 una instancia negociadora. Acceso a la log铆stica local y regional con reducci贸n de costos, a cambio de compartir la renta incremental.
* Por Daniel Gustavo Montamat, Ex Presidente De YPF Y Ex Secretario De Energ铆a
Fuente: Clar铆n
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