
El litro de nafta súper en la mayoría de las estaciones de la petrolera costaba, a fines de ese mes, $ 5,489, o US$ 1,25. Y, medido en dólares, una estación de servicio que operaba bajo la marca Shell, que suele tener precios más altos, cobraba US$ 1,40 por el mismo producto.
Casi dos años después, la aceleración de la crisis cambiaria dejó al sector petrolero a las puertas de una paradoja de difícil resolución: si se los mide en dólares (la moneda que utiliza esa industria), los combustibles son hoy más baratos que cuando se estatizó YPF.
El litro de súper de la petrolera estatizada cuesta $ 8,91. Son US$ 1,10; un 12% menos que al momento de la estatización.
Esa situación tiene otro agravante. El precio del crudo, principal insumo de las petroleras, se incrementó en dólares durante el mismo período. En abril de 2012, el Medanito, el más utilizado en las refinerías, rondaba los US$ 74,45 por barril. Ahora cuesta US$ 80.
"La materia prima con que se fabrican las naftas en la Argentina es de producción nacional, pero tiene precios en dólares, mientras que los combustibles en el mercado local están fijados en pesos. A causa de ello la acción de YPF medida en dólares [cotización en Nueva York] ha caído más de 30% en lo que va del año", explicó el ex secretario de Energía Jorge Lapeña.
Para los especialistas, la conclusión es evidente: la presión de costos en dólares sobre ingresos en pesos obligará a las empresas a aplicar un fuerte aumento, no tanto para mejorar sus ganancias, sino para recuperar una parte del terreno perdido por la devaluación. En eso piensan todas, desde la compañía estatizada hasta Shell, Petrobras, Axion -funciona bajo la marca Esso- y Oil.
Pero aún no volcaron masivamente su voluntad de aumento a las pizarras de las bocas de expendio. En parte porque esperan que YPF, la líder del mercado con un 55% de participación, dé el primer paso, algo que hasta ahora fue frustrado por la orden del ministro de Economía, Axel Kicillof.
Cualquier decisión que se tome al respecto es antipática. Un aumento de combustibles despertaría una vez más la molestia de los consumidores, que el primer día del año vieron retocar un 7% los valores de las naftas y el gasoil y sufren un incremento en torno al 40% en los últimos 12 meses. Pero no hacerlo por un tiempo prolongado haría crujir los números de la petrolera estatal, al igual que el del resto de las empresas.
"En materia energética, el Gobierno soporta una doble tenaza. El traslado a los precios de las naftas y el gasoil de la devaluación atizará la inflación y con ello la pérdida del poder adquisitivo del salario. Por el otro, mantener los precios congelados significa devaluar a las empresas y el ejemplo de YPF es elocuente. En este contexto es probable que la producción doméstica global de hidrocarburos siga declinando [como lo viene haciendo desde hace mas de una década], y esto naturalmente se reflejará en más importaciones energéticas y un mayor impacto negativo en nuestro balance de divisas", sostuvo Lapeña.
VALORES QUE SE TRASLADAN A TODA LA ECONOMÍA
- US$ 1,25. Precio de la nafta: Es lo que costaba el litro de nafta súper de YPF en abril de 2012, el mes en que se anunció la estatización
- US$ 1,10. Valor actual: Es lo que cuesta hoy el precio del mismo producto en las bocas de expendio de la ciudad de Buenos Aires, un 12% menos que hace dos años
- 40%. Suba en pesos: Es el incremento que, en pesos, sufrió la nafta durante los últimos 12 meses; la que más subió fue la Premium
Fuente: La Nación
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