
El Gobierno de Michel Temer anticipó que reducirá a la mitad las compras del fluido procedente del Altiplano. Hasta ahora, Brasil importaba desde Bolivia unos 30 millones de metros cúbicos diarios. De concretarse la medida, el mercado boliviano dispondrá de un excedente de 15 millones que podría volcar a la Argentina.
Mientras avanza con la puesta en valor a gran escala de sus reservas de shale gas en Vaca Muerta, la Argentina tendrá vía libre para ampliar sus compras gasíferas a Bolivia en el corto y mediano plazo. Sucede que el país gobernado por Evo Morales dispondrá de un excedente de alrededor de 15 millones de metros cúbicos (m³) por día debido a la decisión de Brasil –su principal mercado– de recortar un 50% sus importaciones del recurso.
Así lo anticipó el presidente brasileño Michel Temer, quien se propone relegar la participación de Petrobras dentro del mercado energético brasileño y renovar sólo parcialmente el contrato de comercialización de gas natural con Bolivia, acuerdo que expira en 2019.
La idea es crear un Operador Nacional del Mercado del Gas (ONMG), entidad similar al Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) que hoy controla el suministro brasileño de electricidad. Asimismo, el gigante del Mercosur aspira a comprar sólo 15 millones de los 30 millones de m³ diarios que actualmente importa desde suelo boliviano (volumen con el que abastece a un 37,5% de su consumo).
En ese escenario, Petrobras no asumirá más los riesgos de semejante operación binacional (vinculados con la garantía de cubrir los requerimientos del mercado doméstico, por un lado, y con la cláusula “take or pay”, que establece una compra mínima de 24 millones de m³ diarios, por otro). Así, serán el Gobierno y los actores de la industria quienes deberán ocuparse de negociar las cantidades a adquirir.
La idea del Gobierno brasileño es crear un Operador Nacional del Mercado del Gas y comprar sólo 15 millones de los 30 millones de m³ diarios que actualmente importa desde suelo boliviano.
Debe recordarse que la estatal brasileña se encuentra en la mira de la Justicia y de la sociedad toda por el escándalo del “Petrolão”, que –entre otras repercusiones– desempeñó un papel clave en el proceso político que desembocó en la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff.
Grandes consumidores del fluido que por estos días sigue regulando Petrobras son Sulgás (RS), SCGás, Compagas (PR) y MSGás (MS), firmas que ya están organizándose para comenzar a negociar directamente con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Fuente: Revista Petroquímica
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