
La idea, explican desde el gobierno neuquino, es poder sumar más gas al sistema nacional, un combustible clave hoy en franco declive productivo y que obliga al país a tener que acudir al mercado internacional, con la consecuente salida de divisas. Pero a su vez cada empresa hace su juego. GyP busca convertirse en un actor de peso dentro de la cuenca.
De a poco deja de ser un sello y comienza a tener estructura propia. De hecho, la empresa estatal fue la puerta de entrada de varios pesos pesados a Vaca Muerta. Exxon y Shell son los casos más emblemáticos. En los próximos meses, además, realizará una nueva ronda licitatoria para buscar socios en distintas áreas bajo su dominio.
Ésa parece ser la estrategia provincial para conducir el proceso de arribo de inversiones a las formaciones no convencionales. Por otro lado, Enarsa busca poner en acción una maquinaria que nunca terminó de arrancar.
Desde su creación en el 2004, funciona más como un departamento de compras que como una empresa productora, salvo por algunas sociedades en locaciones off shore que quedaron bajo su dominio. Aguada del Chañar es claramente el lugar donde más se avanzó en materia de “upstream”.
El gasoducto que se construye por estas horas es el más importante que le tocó financiar a la empresa estatal. Es toda una señal política para contrarrestar su principal actividad: la licitación de GNL y todo el proceso de regasificación.
Fuente: Diario Río Negro
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