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Es decir, el país necesita aumentar sustantivamente la producción de gas natural, si aspira a generar un ambiente de autoabastecimiento, del orden de 40 MMm³/d, y un gradiente de 4-5 MMm³/d, en la medida en que el país alcance un grado de crecimiento mediocre.
A su vez, el mercado global de LNG pasa por una etapa de liquidez, empujado por la oferta de Estados Unidos, el este de África, Medio Oriente, Australia, Nueva Zelanda y Rusia; combinada con la caída de los precios del petróleo, plantea un escenario alternativo respecto del de apenas tres años atrás, en materia de suministro de LNG.
Reservas y recursos
Desde 2004 y hasta 2014, hubo una caída de la producción de gas natural, en simultáneo con un proceso expansivo de demanda. En ese período, el país restringió las exportaciones y se convirtió en un importador neto. Los Ciclos Combinados preparados para consumir gas natural tuvieron que adaptarse a usar gasoil, combustible más caro, contaminante, que disminuye el rendimiento y la vida útil de los equipamientos.
Este dramático cambio de tendencia es motivo de cuestionamientos en materia de política energética, en particular respecto de los escasos incentivos a la inversión en el upstream, pero también coincide con la depletación de los principales activos de producción, como por ejemplo Loma La Lata en Neuquén, Ramos y Aguaragüe en Salta; valorizando el impacto de la madurez de los principales yacimientos en esa caída.
Para alcanzar el salto en producción señalado, el país tendría que poner en valor los recursos no convencionales, tight y/o shale gas, los cuales tienen un horizonte más profundo respecto de su semejante en Estados Unidos, siendo que no contamos con la infraestructura y liquidez de servicios y tecnología para hacer repetible lo que ocurre en la potencia del Norte.
Concentración de la oferta de gas
En el actual régimen de Concesiones otorgadas por los Estados provinciales, y en secuencia con el mecanismo preferido por las petroleras de asociaciones como UTEs, cuatro empresas producen y comercializan el 75% de la producción local (YPF, PAE, Total, Wintershall).
Adicionalmente, estas mismas compañías cuentan con concesiones en las áreas de tight y shale gas u otros activos convencionales, que avizoran que tal concentración tenderá a acentuarse aun en un escenario de aumento productivo como aspiración nacional. (…)
Fuente: Revista Petroquímica
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