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Debate: los desafíos de la exploración petrolera en la Argentina

16/01/2018 | ARGENTINA | Ultimo momento | 539 lecturas | 278 Votos



Por Daniel Kokogian, Licenciado en Ciencias Geológicas




La presente nota de opinión firmada por Daniel Kokogian, uno de los geólogos con mayor trayectoria en la industria petrolera, fue motivada por una reciente publicación del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi denominada “Hidrocarburos: Una desventaja competitiva energética de Argentina”.

La presente nota de opinión firmada por Daniel Kokogian, uno de los geólogos con mayor trayectoria en la industria petrolera, fue motivada por una reciente publicación del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi denominada “Hidrocarburos: Una desventaja competitiva energética de Argentina”.

Desde EconoJournal, como medio que pretende especializarse en asuntos del área energética, entendemos que el intercambio de opiniones y el debate público sobre cuestiones estratégicas de la industria –como es el caso de los desafíos que enfrenta a futuro la exploración de hidrocarburos- contribuye a la optimización de las políticas públicas, así como también a la implementación de mejoras prácticas en el sector privado. 

A continuación el texto completo de la carta:

El Instituto Argentino de la Energía (IAE) emitió recientemente uno de sus regulares informes en los que trata distintos aspectos de la situación energética de la Argentina.

De manera acertada, a mi entender, discute en ese documento la difícil situación de nuestro país respecto de reservas y producción de hidrocarburos, tópicos estos que -con leves fluctuaciones- han evidenciado disminuciones en los últimos 15 años.

Se plantea allí que la búsqueda del autoabastecimiento debería ser un objetivo importante del país, y que el mismo debería buscarse absteniéndose de la implementación de subsidios y a costos competitivos con la alternativa de importación.

Es pública y bien conocida la existencia de distintas posiciones políticas respecto de esta definición y no es intención de esta nota entrar en ese debate. Los puntos que, como geólogo, pretendo analizar son los motivos según los cuales el IAE adjudica la “responsabilidad” por disminución de reservas y/o producción. Mi intención es hacerlo constructivamente a fin de sumar una visión y colaborar a un tema central del ámbito de la energía. Es procedente resaltar que varios de los conceptos expresados por el IAE han sido también expresados por otros actores, como el grupo de Ex Secretarios de Energía, e incluso, en ocasiones, por otros referentes de la industria, por lo cual creo que amerita un intercambio abierto de opiniones sobre un tema sensible para el área energética: la exploración de hidrocarburos.

“La Argentina ha cometido un error estratégico hace aproximadamente 25 años que los diversos Gobiernos argentinos no han corregido en este lapso: ha abandonado la inversión de riesgo en exploración de hidrocarburos en cuencas convencionales……”, cuestiona el informe.

El primer comentario que surge de esta afirmación podría ser una cuestión semántica, pero parece conveniente mencionarlo. No existen cuencas convencionales y no convencionales, sino reservorios convencionales y no convencionales, los cuales puede coexistir -o no- en una Cuenca Sedimentaria.

¿Los Gobiernos abandonaron la inversión de riesgo? ¿O fueron las compañías las que abandonaron la inversión de riesgo? En el periodo que analiza el IAE, distintos gobiernos, nacional y provinciales, implementaron o pretendieron implementar programas de exploración que básicamente consistieron en la oferta de áreas disponibles en las distintas cuencas del país. En la década del ‘90, las Rondas del llamado Plan Argentina dejaron de implementarse ya que las mismas quedaban desiertas, no habiendo oferta alguna por los bloques disponibles.

Luego de un periodo de varios años, en los que las áreas quedaron en un “limbo” de jurisdicción en el traspaso de la Nación a Provincias, hubo varios rounds licitatorios en los que la industria participó activamente. Es útil recordar que salvo casos específicos de alguna Provincia donde la competencia no fue del todo transparente, en la mayoría de los casos se participó y compitió abiertamente. Esos procesos luego se discontinuaron, no porque no hubiera áreas disponibles, sino que las que había, no le interesaban a la industria. A la fecha, sólo se destacan los periódicos ofrecimientos que realiza la provincia de Neuquén para no convencionales y la preparación de una ronda licitatoria de bloques en Mendoza; en 2017 hubo un exitosa ronda licitatoria en Santa Cruz cuyos resultados se verán en los próximos años.

¿Y cual fue el resultado de esos procesos orientados fundamentalmente a la exploración de objetivos convencionales? Debemos aceptar que, salvo un par de descubrimientos importantes realizados en el ámbito de Cuenca Neuquina, solo existen algunos pocos yacimientos menores hoy en producción que se descubrieron por la exploración realizada en ese periodo.

“Las cuencas sedimentarias en los 110 años de historia petrolera han sido exploradas apenas en un 25% sobre el total disponible. Es notoria nuestra virginidad hasta el talud oceánico en nuestros espacios marítimos”, afirma el IAE en otro de los párrafos de su informe.

Sobre este punto, creo que amerita una separación de la actividad exploratoria onshore de la offshore. No está claro en el comentario del IAE a cuales de estos ámbitos se refiere.

Las cuencas sedimentarias onshore de la Argentina han sido exploradas, con mayor o menor intensidad, pero de ninguna manera puede decirse que se haya explorado solo el 25% del total disponible. No se especifica la procedencia de ese dato estadístico, pero quizás exista una confusión entre las cuencas en las que se exploró y se encontró hidrocarburo y las que se exploró y no se encontró ni hidrocarburo ni, hasta ahora, indicio alguno de la posible presencia de roca madre.

¿Esto significa que no hay nada más que hacer? De ninguna manera. Hay datos condenatorios de cuencas enteras y/o sectores de cuencas mayores, pero quedan cosas por hacer. ¿Eso habilita a decir que lo que resta abarca el 75% de las áreas potenciales? No, definitivamente, no.

Pareciera un ejercicio vacuo, discutir un porcentaje, un valor cuantitativo. Lo que sí parece meritorio es considerar qué valor cualitativo tienen los datos obtenidos a través de décadas de exploración. Si nos atenemos a ellos, puede afirmarse que en todas las cuencas sedimentarias onshore no productivas se han encontrado o bien datos bastante negativos cuando no, absolutamente condenatorios. Por lo tanto, sería técnicamente insustentable asociar una pretendida exploración masiva de esas cuencas a una reversión abrupta de la caída permanente en las reservas. No parece razonable pensar que la búsqueda del autoabastecimiento se solucionaría simplemente saliendo a explorar intensamente áreas de altísimo riesgo geológico, riesgo este que no está asociado en la mayoría de los casos a falta de información sino a la presencia de información negativa.

Fuente: Econojournal

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