La epidemia del coronavirus ya comenzó a golpear con fuerza en los mercados financieros internacionales. El temor a una crisis económica planetaria ya es patente y se empieza a notar en varios sectores de actividad, empezando por el turismo y el transporte aéreo. Pero esta desaceleración de la economÃa también se percibe en el fracaso de la ronda de negociaciones que finalizó el viernes pasado en Viena entre los miembros de la Organización de PaÃses Exportadores de Petróleo (OPEP). Al no consensuar un recorte en la producción para sostener el precio del barril de crudo Brent por encima de los u$s 50, quedó a la vista cómo la actual coyuntura afecta a cada paÃs de manera distinta, siendo Rusia y Arabia Saudita (el mayor exportador del mundo) los lÃderes de las posiciones antagónicas dentro del organismo.
Una vez que se tomó conocimiento de que la ronda de negociaciones habÃa fracasado, el precio del crudo se derrumbó en los mercados un 9% hasta acercarse a los u$s 45, el nivel más bajo desde 2017. Pero la pulseada no terminó allÃ: anoche las cotizaciones en el mercado de futuros se desplomaron 30%, la mayor caÃda intradiaria desde 1991, que provocó bajas en las bolsas asiáticas y anticipa un lunes negro en los mercados occidentales. Al término del dÃa el retroceso se frenó: el Brent disminuyó 22%, a u$s35,32 el barril, y el WTI (de referencia en EE.UU.) se operaba al cierre de esta edición a u$s 32,29. La aversión al riesgo anoche ya habÃa impulsado los bonos del Tesoro a 10 años, haciendo caer sus rendimientos. Incluso se especulaba con un nuevo movimiento de la Fed.
Intereses divergentes
"A partir del 1° de abril nadie estará obligado a reducir la producción", armó el ministro de EnergÃa ruso Alexander Novak, el funcionario que se opuso a la propuesta saudita de aplicar un recorte de 1,5 millones de barriles diarios hasta fin de año, equivalente al 1,5% de la oferta mundial (a principios de 2020 ya se habÃa hecho otro de 2,1 millones de barriles diarios). La propuesta contemplaba que, de ese total, un millón era ajustado por Arabia Saudita y los demás miembros plenos de la OPEP, mientras que el resto del ajuste quedaba en manos de Rusia y los otros nueve paÃses asociados al organismo.
Sin embargo, para aprobar la medida, hacÃa falta que el representante ruso diera su aval, por lo que, como dijo Ann Louise Hittle, vicepresidenta de la consultora especializada en energÃa Wood Mackenzie, luego de la negativa rusa "los mercados ahora enfrentan el fantasma de una producción descontrolada".
En ese sentido, los datos aportados por la consultora dan cuenta de que el consumo mundial de crudo caerÃa en unos 2,7 millones de barriles diarios durante el primer trimestre de 2020 (de los cuales 2,3 millones solamente corresponderÃan a China), el mayor retroceso desde la crisis subprime en 2008. Además, los inventarios se siguen acumulando en territorio chino: con 782 millones de barriles, ya supera el récord alcanzado en mayo de 2019, según Wood Mackenzie. "Nadie conoce la intensidad del impacto del virus sobre la demanda, ni cuánto tiempo durará la epidemia, por más que la actividad económica en China muestre señales de recuperación", explicaron en un informe los analistas de la consultora Energy Aspects. ¿Por qué a Rusia no le interesa mejorar los precios a los que vende el barril de petróleo? Porque como se dijo antes, sus intereses divergen sustancialmente de los de Arabia Saudita y las monarquÃas petroleras de Medio Oriente. En el caso ruso, su moneda, el rublo, actúa libremente y cae en la medida que baje el precio del crudo.
Por eso, frente a las sanciones económicas que sufre la economÃa rusa por parte de Estados Unidos luego de invadir Crimea, dejar caer el valor del petróleo permite hacer más competitivas las exportaciones rusas (porque el rublo se deprecia y, de hecho, ya perdió un 6% contra el dólar desde principios de año). Además, las grandes compañÃas petroleras nacionales, como Gazprom y Rosneft, no quieren reducir sus ingresos, y por eso están en contra de los recortes propuestos por Arabia Saudita. En cambio, para la monarquÃa gobernada por el rey Salman, la situación es bien distinta. El riyal saudà está anclado al dólar, como lo estuvo el peso durante la Convertibilidad. Y su gobierno alcanza el equilibrio presupuestario con un barril a u$s84, mientras que Rusia lo consigue a tan solo la mitad de ese valor. Por eso, el gobierno de VladÃmir Putin todavÃa tiene margen para dejar caer un poco más los precios actuales.