
“La idea se nos ocurrió a un grupo de compañeros del colegio en 2014, pero nunca creímos que pudiera hacerse realidad”, cuenta Sebastián Ieraci, un joven de 23 años, mientras señala la multitud de paneles solares fotovoltaicos que brilla en la azotea de la Escuela de Educación Media Antonio Devoto, en la capital de Argentina.
Se trata de uno de los primeros centros públicos de Buenos Aires que logró, desde noviembre pasado, abastecerse en 100 por ciento de electricidad con la energía renovable que se genera en el propio edificio.
Aunque hoy son solo siete las escuelas y colegios estatales de la ciudad que poseen paneles solares, las autoridades aseguran que ya tienen identificados otros 140 edificios escolares que reúnen las condiciones adecuadas de radiación solar para generar energía y que el plan es sumar a todos paulatinamente a la generación fotovoltaica.
Pero tal vez lo más interesante de este caso es que fue el entusiasmo de los propios estudiantes por las energías limpias y la participación de la comunidad lo que permitió que esta escuela fuera elegida para una experiencia que es nueva en Buenos Aires.
Ieraci, que llega a su antigua escuela apurado luego de salir de su trabajo en un depósito de pinturas, cursaba su último año de educación media (de 13 a 18 años) en 2014, cuando los profesores de Derecho le propusieron a él y a sus compañeros que pensaran un proyecto para el programa La Legislatura y la Escuela.
Se trata de una actividad que se realiza desde hace más de 20 años, en la que se invita a estudiantes avanzados de centros secundarios a que presenten propuestas a la Legislatura (parlamento) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en las áreas de Ambiente, Espacio Público, Tránsito y Transporte y Seguridad.
Una vez que lo hacen, los estudiantes se sientan durante una tarde en las bancas de los diputados a discutirlos con alumnos de otros centros.
“Se nos ocurrió proponer la instalación de paneles solares porque sabíamos que la azotea de la escuela no tenía ningún uso y que hacerlo podía ser doblemente beneficioso, en lo ambiental y lo económico, ya que la escuela podría generar su propia energía”, cuenta Ieraci durante la visita de IPS a su antiguo centro estudiantil.
“A partir de ahí, con mis compañeros buscamos información y al cabo de un mes presentamos el proyecto. Entonces era una utopía y hoy ver estos paneles me da mucho orgullo, porque este es un colegio que genera un sentido de pertenencia”, explica.
Este centro se ubica en un gran edificio de dos plantas que conserva el estilo de la vieja casona que mandó a construir allí a principios del Siglo XX el inmigrante italiano Antonio Devoto, al que se considera fundador del barrio residencial de clase media que hoy lleva su nombre.
El establecimiento está ubicado frente a la plaza principal de Devoto, en una zona con muchos árboles añosos y pocos edificios altos, llena de bares y restaurantes, que está alejada del centro de Buenos Aires pero sorprende con su vitalidad. (...)
Fuente: Revista Nuevas Energías
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