
La producción de gas natural es desde hace años el talón de Aquiles de la balanza energética argentina a pesar de que en materia de recursos se cuente con Vaca Muerta, el segundo recurso de shale gas más grande del mundo.
La buscada baja del precio del gas de los últimos años, para alivianar los bolsillos de los consumidores y mejorar la competitividad de la industria, llegó a un punto en el que los valores comercializados quedaron por debajo de los costos de producción de gran parte del paÃs. Y es por esto que la producción nacional de gas ya muestra signos de haber comenzado a caer, amenazando con complicar seriamente la balanza energética del paÃs en el invierno del año que viene.
Atentos a estos pronósticos, desde el gobierno nacional se avanza en la elaboración de un nuevo plan de subsidios para la producción de gas natural, el ya bautizado Plan Gas 4, que apunta tanto a la producción convencional como a la no convencional.
Los primeros borradores de este plan fueron dados a conocer y llevaron a que las empresas consultadas por este medio coincidieran en señalar que el programa a lanzar no permitirá incrementar notablemente la producción como lo hizo el anterior plan, la Resolución 46/17, sino que lo que hará será frenar esa amenazante caÃda en la producció.
Esto se debe al precio que se está fijando como incentivo que serÃa de 3,50 dólares por millón de BTU. Este valor marca que será cerca de un dólar por cada millón de BTU lo que deberá aportar el Estado por sobre los valores de mercado que se ven en estos dÃas.
Ese valor responde a un cálculo elaborado junto con YPF que parte de un estimado del costo de producción promedio del paÃs de 2,80 dólares por millón de BTU. La diferencia hasta los 3,50 dólares serÃa el margen de ganancia al cual podrÃa aspirar los yacimientos que ya están en marcha, mientras que para el Estado representa un ahorro importante ante las dos opciones que tiene si cae aún más la producción local.
La primera alternativa serÃa incrementar los cargamentos de gas natural licuado (GNL) que se regasifican en Escobar, los cuales si bien se consiguieron este año a un valor bajo de 3 dólares, terminan entregando un gas mucho más caro al contarse la regasificación que lo lleva a los 4,50 dólares y luego el transporte a destino.
Ampliar la importación de gas de Bolivia también serÃa más costoso que el plan de incentivos que se diseña, dado que el precio del gas boliviano se fija en una paridad con el precio de los combustibles en Argentina, lo cual hace que en este momento el valor ponderado de ese gas esa de casi 5 dólares por millón de BTU.
Pero además las alternativas de importación tienen otra arista no menor en momentos de crisis como el actual: la mano de obra.
Importar gas significa importar trabajo y relegar miles de puestos laborales dentro del paÃs.
Ahora bien, un valor de 3,50 dólares por millón de BTU no tendrá el impacto que causó la Resolución 46 que conllevó al desarrollo de nuevos yacimientos de gas por el elevado plus que se paga por esa producción.
Con este valor, que se está debatiendo ahora con las empresas, las firmas podrán sumar nuevos pozos e incluso elevar un poco la producción, pero no es tanta la holgura como para sumar plantas de tratamiento o gasoductos para desarrollar nuevas áreas.
Fuente: Diario RÃo Negro
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