
La Cámara de Empresas Pyme Regionales Elabora- doras de Biocombustibles (CEPREB) publicó una solicitada dirigida al presidente Alberto Fernández, donde se alerta que “sin su ayuda, todas las pymes productoras de biodiesel del interior del país desaparecerán”.
La publicación destaca la pérdida de trabajo en el sector debido al congelamiento que rige desde diciembre de 2019, mientras el aceite de soja, principal insumo del biodiesel ya aumentó un 25% en lo que va del año.
Según la entidad, desde agosto están paradas todas las pymes que representa, así como las de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer). Quedaron activas las plantas de Cargill, Louis Dreyfus, Cofco, Molinos
Río de la Plata y AGD.
El pasado 26 de agosto los principales ejecutivos de las refinadoras YPF, Axion (de Pan American Energy, PAE), Raízen (que opera la marca Shell) y Trafigura (dueña de Puma Energy) le señalaron a los ministros de Economía, Martín Guzmán, y de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que el régimen de promoción de los biocombustibles tiene un costo fiscal de u$s 300 millones por año por la exención del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC).
Las petroleras también argumentan que la Argentina es el primer exportador mundial de aceite de soja y de biodiesel y el tercer exportador mundial de harina de maíz. En ese contexto, existen mercados internos para que los productores de biocombustibles se reconviertan, “exporten, traigan divisas y paguen más impuestos”. Como contraataque, en el campo recuerdan que se está importando gasoil premium. Distinta es la mirada sobre la caña de azúcar, donde las petroleras sí creen que se debe proteger a la industria, ya que no hay salidas exportables.
Fuente: El Cronista
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