
El Plan Gas IV fue anunciado en noviembre de 2020 como una de las grandes apuestas de la gestión del presidente Alberto Fernández. Fue presentado como la estrategia para fomentar la producción nacional de gas y reducir la importación de hidrocarburos.
En su discurso, frente a empresarios y junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, el Presidente bautizó el programa como una pieza esencial en el camino a lograr la soberanía energética y un paso más para reducir la pérdida de divisas por las importaciones de gas.
“Hubo meses de debate, de escucharnos, entendernos y respetarnos. Este programa representa más gas para la Argentina y más divisas”, dijo el Presidente a fines de noviembre.
El programa de fomento a la producción es similar al lanzado en 2017. Ambos son esquemas de incentivos a productores locales de hidrocarburos en lapsos de cuatro años. El de 2017 finaliza este año. Con el nuevo, el Ministerio de Economía había previsto ahorrar US$121 millones solo este año, pero el plan no está yendo acorde con lo planificado según lo que muestran los números de inversión y gasto.
La gestión del plan deja bastante que desear en cuanto a sus objetivos: al 13 de agosto, se ejecutó solo el 11,05% de su presupuesto, según los datos que publica periódicamente el Ministerio de Economía (del que depende la Secretaría de Energía). El monto contemplado para este año era de $55.645 millones, pero solo fueron gastados $4188 millones.
Además de presentar un presupuesto subejecutado, el Plan Gas sufrió recortes durante el transcurso del año. Mediante decisiones administrativas firmadas por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se extrajeron de los gastos corrientes del programa $21.629 millones, casi un 40% del presupuesto anual.
Al mismo tiempo, creció el crédito para otro concepto energético, que podría tomarse como contradictorio con los objetivos del plan. Las transferencias a la empresa Integración Energética Argentina SA (Ieasa) aumentaron 182%, según se desprende del análisis de modificaciones presupuestarias realizado por la Oficina de Presupuesto del Congreso. La firma estatal es una de las principales responsables de las importaciones de gas, tanto a través de los puertos de Escobar y Bahía Blanca como las que se realizan desde Bolivia a través del gasoducto Juana Azurduy.
En el acumulado del primer semestre del año, Ieasa ocupa el primer puesto en las partidas con refuerzos presupuestarios, por encima del programa Repro II y las vacunas contra el coronavirus. Los aumentos presupuestarios se financiaron en parte con las reducciones al Plan Gas y con déficit fiscal. (...)
Fuente: La Nación
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