
La industria hidrocarburífera argentina se encuentra en un momento bisagra, ante la posibilidad de dar un salto al desarrollo de la mano de Vaca Muerta para embarcarse en el sueño de ser un país marcadamente exportador.El recorrido realizado por el sector productor de gas y petróleo en este 2021 ha dado cuentas de una resiliencia admirable de la mayoría de las empresas y de una capacidad de crecimiento de la producción exponencial en los campos de Vaca Muerta.
Sin embargo, el 2021 también dejó en claro la otra mitad del momento bisagra, que es un por un lado el letargo o incluso declino que mostraron la mayoría de las cuencas productivas del país, ya que solo han sido las áreas de Vaca Muerta las que han incrementado en este año su producción, con un avance tan fuerte que por ejemplo en el caso del petróleo permitieron compensar la caída del convencional y dejar al país con 541.000 barriles diarios de petróleo, un nivel que no se venía desde hace seis años.
Pero este escenario de focalización de la actividad en el shale de la Cuenca Neuquina llevó a algo que se sabía desde hace años: la saturación de los sistemas de transporte tanto de gas como de petróleo. Los gasoductos troncales, en especial el Neuba II, ya no tienen espacio para que la producción de Vaca Muerta siga creciendo. Un cuello de botella que no solo condena al país anticipadamente a pagar importaciones de GNL carísimas el invierno que viene, ante la imposibilidad de reemplazarlo con gas nacional, sino que sitúa a las obras del nuevo gasoducto Néstor Kirchner y todo el plan Transport.Ar en una condición más que delicada: si estas obras no están listas para el invierno del 2023, las importaciones se dispararán ante la caída de la producción nacional de gas.
Un punto nada sencillo si se tiene en cuenta que la obra aún no fue licitada. En el segmento del petróleo, el abrupto crecimiento de la producción de Vaca Muerta derivó en que el plan de ampliación de la red de oleoductos de Oldelval quedara chico y ya se experimenten problemas en la carga de la producción. La firma tiene en marcha un programa para poder transportar más petróleo, cuyo éxito definirá algo nada liviano: si la producción de petróleo de Vaca Muerta puede o no seguir creciendo. Luego del brutal año de la pandemia, este 2021 marcó otra serie de puntos alentadores para la industria como son el sostenimiento de las exportaciones de petróleo liviano, en especial del crudo de Vaca Muerta blendeado con el Medanito. Pero también se asistió recientemente al inicio de los primeros contratos de exportación de gas natural en condición no interrumpible, aunque con fecha tope en el 30 de abril. (...)
Fuente: Diario Río Negro
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