
Después de malvivir meses y congelar todas las inversiones por los bajos precios del petróleo, la industria del fracking en EEUU ha visto sus sueños cumplidos: un barril de petróleo a un precio que supera con creces el nivel que hace rentable sus operaciones. Sin embargo, un enemigo inesperado (además de las polÃticas de Joe Biden) se está interponiendo en el camino de esta industria.
Con los precios del petróleo crudo en su nivel más alto en años, los frackers americanos están tratando de aumentar su producción a marchas forzadas, pero sus esfuerzos se han visto frenados por la escasez de arena para completar todas las operaciones del fracking (fracturación hidráulica).
Se espera que la producción de petróleo alcance pronto nuevos récords en la Cuenca Pérmica, que se encuentra entre Texas y Nuevo México, el corazón de la actividad del fracking y el shale oil en EEUU. Sin embargo, los suministros de arena son tan escasos que están ralentizando el ritmo de trabajo de algunos perforadores de petróleo (realizan grandes taladros o perforaciones en el suelo para extraer el shale oil o petróleo de esquisto), mientras que los costes más altos de la arena también están erosionando los resultados de estas empresas, según revelan desde la agencia Reuters.
En el proceso de fracturación hidráulica se necesitan varios ingredientes que fluyen con el agua, entre los que se incluye la arena para mantener abiertas las grietas en la roca y los productos quÃmicos utilizados para facilitar la extracción. (...)
Fuente: El Economista
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