
La mayor parte de las inversiones llevan un tiempo de maduración hasta que se ven resultados concretos. En algún sentido, es lo que ocurrió con Vaca Muerta. Luego de años de ser la "nueva esperanza blanca" de la economía argentina en 2025 se consolidó como la principal fuente de provisión de gas natural y petróleo en el país.
Hoy Vaca Muerta explica el 60% de la oferta de petróleo y el 50% de la de gas natural en el país, con la estatal YPF liderando las inversiones y la producción en el sector energético, involucrada en proyectos de mediano y largo plazo como el oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), junto a otras seis petroleras, que sacará por puertos del Atlántico el crudo de la formación no convencional, luego de recorrer 473 km de oeste a este.
También es parte del primer proyecto de construcción de una planta de licuefacción de GNL (gas natural licuado) para la exportación, en asociación con dos gigantes World Class, como la italiana ENI y ADNOC-XRG de los Emiratos Árabes Unidos, que proyecta exportar por 10.000 millones de dólares anuales. La inversión prevista trepa los 35.000 millones de dólares en cuatro años.
Además, YPF se está deshaciendo de sus proyectos de petróleo convencional, poniendo todo el foco y los dólares en incrementar su producción en Vaca Muerta.
Fracturas en Vaca Muerta
Los números finales de la producción de la formación no convencional en la Cuenca Neuquina, que abarca a las provincias de Neuquén y Mendoza, son elocuentes. Con 23.896 etapas de fractura (la medida de producción del shale) el incremento de producción representa un 34% más que el año anterior, indica el último relevamiento realizado por Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage para la fundación Contactos Energéticos.
Fuente: BAE
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