
La producción petrolera cerró diciembre en 878,8 mil barriles diarios, el nivel más alto en más de dos décadas. El crecimiento fue de 2,3% respecto del mes anterior, 14,8% interanual y 66,8% frente a febrero de 2020, cuando el sector todavía estaba lejos de la escala actual. Es el punto más alto de una curva que se acelera año tras año y que deja a la Argentina cada vez más cerca de alcanzar un récord anual combinado de petróleo y gas que no se veía desde hace décadas.
En diciembre, el petróleo no convencional explicó 593.400 barriles diarios, equivalentes al 67,5% de la producción total del país. En términos mensuales, el shale creció 2,1%; en la comparación interanual, 31%; y frente a febrero de 2020, 370,9%. En apenas cinco años, la producción no convencional se multiplicó casi por cinco y desplazó definitivamente al petróleo convencional como eje del negocio energético.
Los promedios anuales confirman que el proceso no es coyuntural. La producción total de crudo pasó de 523.200 barriles diarios en 2021 a 592.000 en 2022, 644.800 en 2023 y 709.300 en 2024. En paralelo, el shale avanzó desde 168.500 barriles diarios en 2021 a 248.800 mil 2022, 311.500 en 2023 y 394.900 en 2024. En 2025, varios meses ya superaron holgadamente esos promedios, consolidando una nueva meseta productiva muy por encima de los registros históricos.
Durante décadas, la economía argentina convivió con un problema estructural que condicionó cada intento de expansión: la falta de dólares. Cambiaron gobiernos, programas y enfoques, pero la restricción externa volvió siempre como el límite último del crecimiento.
Fuente: El Cronista
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