
A esto se ha venido a sumar el descubrimiento de inmensas acumulaciones de gas natural en lutitas (solamente en Estados Unidos se estiman 27.000 BPC), las cuales mediante nuevas tecnologías de fracturación hidráulica se han hecho accesibles. Todo lo anterior, sumado a la entrada en operación de docenas de proyectos de LNG (Gas Natural Licuado), ha deprimido los precios en el mercado. A manera de indicación, conviene decir que los precios actuales de US$5 por millón de BTU equivale, en términos de contenido de energía, a US$30 por barril, mientras que el precio del barril de petróleo sobrepasa los US$100.
La agudización de esta situación podría traer de nuevo al tapete la discusión acerca de una posible ‘OPEP’ del gas natural, o sea, una organización de exportadores. En 2001 se fundó el Foro de Países Exportadores de Gas (GECF, por su sigla en inglés) con el propósito de mantener un diálogo entre los principales productores del mundo. No tiene la entidad de la OPEP, pero ha sido utilizado por los tres mayores exportadores de gas del planeta (Qatar, Irán y Rusia) para manifestar las intenciones que tienen de “alinear” sus intereses. Desde su creación ha generado temores en los países consumidores, en el sentido de que pudiera evolucionar hacia un cartel del gas, tal como lo ha sido la OPEP para el petróleo, cosa que no ha ocurrido.
La existencia del GECF ha transcurrido mayormente en tiempos en los que los precios del gas se han mantenido altos, incluso con niveles récord que le quitaron atractivo a la idea de un cartel. Hasta hace apenas dos años, el precio del gas en el principal punto de mercado libre (spot) en Estados Unidos (Henry Hub), mantuvo una correlación con el precio del petróleo WTI (92% en términos de contenido energético). Casi idéntica situación se presentó entre el precio del gas en el principal punto de mercado libre del Reino Unido (NBP) y el precio del petróleo Brent. Pero las cosas han cambiado mucho, los precios del gas se separaron de los petroleros y han llegado a niveles muy bajos.
En abril de 2009 se reunieron los miembros del GECF en Argelia, ya en un ambiente de bajos precios, con el propósito de retomar la discusión acerca del foro. Sin embargo, aunque la nueva situación bien se podría considerar propicia para la cooperación, dos años después no ha ocurrido nada sustantivo debido a las presiones económicas que enfrentan los países miembros y a sus realidades y convenios de comercialización. Durante los días que antecedieron a dicha reunión, el ministro de Energía de Argelia hizo reiteradas declaraciones públicas, destacando la importancia de realizar recortes de producción de volúmenes dirigidos al mercado spot y proponiendo una transformación del foro en un verdadero cartel. Pero los poderosos del grupo, Qatar y Rusia, no respondieron a tales llamados.
Qatar ha continuado con sus planes de aumentar la producción de LNG a razón de dos millones de B/D por año, resultantes de la ejecución de planes trazados en el año 2000 para explotar las inmensas reservas del campo South Pars. El destino de ese gas licuado es principalmente Europa y/o la cuenca Pacífica, pues el mercado original del proyecto, Estados Unidos, ha aumentado la producción doméstica gracias al desarrollo de gas no-convencional. Entretanto, Rusia no parece estar en posición de cancelar contratos de exportación de gas a Europa, dadas sus apremiantes necesidades de ingresos, aun en un ambiente en el cual los precios se han derrumbado a US$4 por millón de BTU, el nivel más bajo desde 2004.
Todo parece indicar que ni el presidente de Rusia ni el emir de Qatar están dispuestos a hacer sacrificios para imponer un piso a los precios del gas y desempeñar el papel de productores marginales, al menos no por ahora. Hasta Irán, el gran promotor de la iniciativa, se ha replegado debido a sus propias necesidades de importación. Y aunque Angola y Yemen han prometido unirse al foro, no han dado muestra alguna de una disposición a sacrificar volúmenes. A diferencia del petróleo, el gas natural no tiene un mercado global. Los mercados son regionales, los costos de transporte y almacenaje son diferentes de un destino a otro y en la mayoría de los países existen regulaciones de precios.
Aunque el mercado libre tiene expresiones en los centros de ventas spot, la integración por medio de LNG no se ha consolidado y los proyectos son hechos a la medida con acuerdos de precio que garanticen la rentabilidad. Si los precios del gas continúan en niveles muy bajos, los grandes productores podrían verse acorralados y la idea del cartel podría tomar forma concreta.
Fuente: Hidrocarburos Bolivia
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