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Cambio de expectativas

18/04/2011 | ARGENTINA | Notas Destacadas | 2325 lecturas | 799 Votos



La primera etapa de la historia hidrocarburífera neuquina comienza con el hallazgo de petróleo en Plaza Huincul, ocurrido en 1918, dando lugar a una explotación preferencial de campos petroleros durante varias décadas.




La segunda etapa comienza en el año 1977, con el descubrimiento del gigante gasífero de Loma La Lata, que implicó la histórica decisión en el cambio de la matriz energética nacional.


La discreta producción de gas natural que se registró en Neuquén en ese año, de 2.874 millones de metros cúbicos, fue rápidamente superándose año a año con el desarrollo de ese campo y con el descubrimiento de otros yacimientos, hasta alcanzar el “pico de producción” en el año 2004 con 27.750 millones de metros cúbicos.


En esta misma etapa la producción de petróleo continuó en ascenso, logrando su “pico de producción” en el año 1998, con 18 millones de metros cúbicos. Alcanzar estos máximos de producción, en una cuenca madura luego de casi 100 años de explotación, implica generalmente transitar un camino de declinación irreversible.


NUEVA GESTIÓN


Cuando a fines del año 2007 asumió el  nuevo Gobierno de la Provincia, y a pesar que se abastecía desde Neuquén el 50% del gas natural del país y el 25% del petróleo y que se registraba una importante actividad en el sector, se dispuso tomar rápidas decisiones que atenuaran el impacto de la declinación de la producción. Se trabajó sobre dos premisas  para el sector: a) mantener las inversiones de la actividad que generan un fuerte impacto en la  economía neuquina, b) incrementar los ingresos para el Estado. A partir del año 2008, se comenzó a gestionar y participar junto al Gobierno nacional en los Programas Petróleo, Gas y Refino Plus, con óptimos resultados; y como política local se  renegociaron las concesiones petroleras, que vencían a partir del año 2016.


El otorgamiento de tiempos de concesión adicionales, conjugados con el Programa Nacional Gas Plus, despertaron el interés de las empresas en revisar nuevos horizontes o niveles más profundos de sus yacimientos, y en poco tiempo recursos prospectivos  gasíferos muy bajos en tight gas pasaron a 32 trillones de pies cúbicos (1 TCF equivale a 28.320 millones de m3); y los insignificantes recursos prospectivos  de shale gas, que por su magnitud podrían ser hoy del orden de 220 TCF, despiertan enormes expectativas. Se especula que la transformación de ambos en reservas, equivaldrá a más de 30 TCF (900 millones de metros cúbicos de petróleo equivalente).


DESAFÍOS DEL PRESENTE


Ya comienza a ser una realidad la explotación de yacimientos de tight y shale gas, con una producción actual en Neuquén, del orden de 3 millones de metros cúbicos por día. Se supone que la declinación de los yacimientos de gas “convencionales” del orden del 8 al 10% anual, será gradualmente reemplazada por la de los “no convencionales”, pero el desarrollo y puesta en producción de los nuevos campos no es sencillo ni instantáneo y requiere de un tiempo razonable de preparación, el que sin dudas está ligado a los valores de boca de pozo que se logren por este gas y a la confiablidad de las características de los contratos. Este desafío tecnológico deberá contar además con la participación de los Gobiernos de la Nación y las Provincias, empresas privadas de producción y servicios y Universidades, para lograr el desarrollo de centros de investigación, que permitan adquirir la tecnología necesaria para comenzar a extraer a gran escala esta enorme riqueza que yace en el subsuelo del país.


No será menor el rol de organismos que deberán atender el rápido ingreso de tecnología e insumos y los que deban planificar su reemplazo en el tiempo;  en el desarrollo futuro de estos reservorios también será decisivo el acompañamiento de los sectores de los trabajadores y de la sociedad. En el campo de la tecnología, también es de destacar la baja recuperación de petróleo que tienen los yacimientos del país (20%), comparado con los estándares internacionales (35%); la aplicación de mayor tecnología con recuperaciones secundarias más eficaces y la utilización de terciarias, harán posible remover del subsuelo un gran volumen adicional al ya producido. Este nuevo escenario es y será reforzado por el Gobierno provincial, con políticas fiscales, normativas hidrocarburíferas y ambientales, y con la licitación de nuevas áreas exploratorias, que permitan ir apuntalando este nuevo desafío.


El año pasado, con el anuncio de un importante descubrimiento de un yacimiento tight gas de 4,5 TCF,  marcó  el comienzo de una tercera etapa de la actividad hidrocarburífera en la Provincia; la que estará caracterizada por una creciente actividad en trabajos y servicios, para extraer el gas (tight y shale gas) y el petróleo (shale oil) confinado en estos reservorios tan particulares, garantizando las fuentes de trabajo en el sector petrolero, una actividad económica plena en Neuquén, y una continuación del abastecimiento del 50% del gas  que requiere la demanda nacional. Sin dudas la visión coincidente con el Gobierno nacional, para lograr incentivos para este tipo de yacimientos “no convencionales” continúa avanzando, tal el caso del acuerdo alcanzado en fecha reciente para el shale gas, en cuanto a precios y características contractuales, que abre un franco camino para explorar y desarrollar los importantes recursos de gas existentes en todo el país y en especial en la Cuenca Neuquina, que permitirán abastecer durante muchos años la creciente demanda de este producto, estratégico para el desarrollo del país.


Por Héctor Mendiberri, Subsecretario de Hidrocarburos, Energía y Minería de Neuquén

Fuente: Diario La Mañana Neuquén

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