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Petr贸leo y pol铆tica: la revoluci贸n productiva en el caso Vaca Muerta

29/05/2014 | ARGENTINA | Notas Destacadas | 866 lecturas | 1427 Votos



Se est谩 produciendo, en Estados Unidos, una verdadera "revoluci贸n productiva" en torno al gas y al petr贸leo obtenido de manera no convencional. Esta revoluci贸n, sumada a otros cambios, tendr谩 efectos globales en diversas dimensiones, entre ellas sobre la geopol铆tica y los flujos de capitales.




En efecto, hacia finales del pr贸ximo a帽o los Estados Unidos ser谩n exportadores netos de gas, y en pocos a帽os, podr铆an serlo tambi茅n de petr贸leo. Esto, sumado a la mayor oferta canadiense fluyendo con nuevo transporte hacia las refiner铆as del Golfo de M茅xico, y el nuevo Canal de Panam谩, tendr谩 consecuencias sobre las relaciones de poder entre la Uni贸n Europea y Rusia (con menos capacidad de amenazar con "cerrar la canilla de gas", dada la eventual mayor oferta desde el occidente). Sobre los pa铆ses de Medio Oriente. Sobre M茅xico, en pleno proceso de apertura de su sector petrolero (con muchas dudas, por cierto, justo cuando pierde su principal cliente), al igual que Venezuela. Sobre las rutas mar铆timas en el sur de nuestro pa铆s y sus puertos, desplazados por las rutas m谩s seguras y r谩pidas a trav茅s de Centroam茅rica.

Sobre los flujos del canal de Suez, etc., etc. y sobre los flujos de capital y cr茅dito detr谩s de estos cambios. En medio de esa revoluci贸n surge tambi茅n "nuestra Vaca Muerta" y el resto de las zonas nacionales con potencial de producci贸n por estos nuevos m茅todos. Resulta, entonces, imprescindible no s贸lo saber analizar las consecuencias de mediano y largo plazo de todos estos cambios, sino y fundamentalmente para la pol铆tica argentina, comprender la verdadera naturaleza de esta "revoluci贸n productiva".

Toda experiencia de este tipo surge de la conjunci贸n de cuatro factores: la tecnolog铆a, el marco institucional en sentido amplio, los recursos humanos y de capital y, por supuesto, la suerte y el azar. Sin los cuatro juntos, ninguna revoluci贸n productiva fructifica. Usar un ejemplo local, la revoluci贸n productiva de la soja, sirve para la explicaci贸n. Los cuatro factores mencionados se dieron claramente.

Primero, la tecnolog铆a. Semillas h铆bridas, siembra directa, fertilizantes, etc. Segundo, y claramente, el marco institucional. Marco regulatorio para la introducci贸n de semillas gen茅ticamente transformadas. Derechos de propiedad bien definidos, y la capacidad de hacer bien los contratos. Es decir, propietarios de la tierra con derecho a su explotaci贸n y a las utilidades y un entorno de contratistas, profesionales, redes de almacenaje, desarrollo de puertos, etc.

Es decir, contratos, recursos humanos y, sobre todo, recursos de capital para incorporar maquinaria y log铆stica, surgidos de poder apropiarse de una parte razonable de las ganancias y un contexto de libre movilidad de capitales y acceso al financiamiento externo, durante gran parte de los 90 y principios de este siglo.

Por 煤ltimo, pero no menos importante, la suerte. Poco hubiera pasado sin los cambios en la demanda china y en la pol铆tica monetaria de la Fed, antes y despu茅s de la crisis de 2008. Poco hubiera pasado si los suelos argentinos no hubieran tenido caracter铆sticas determinadas y similares a los entornos en donde floreci贸 la investigaci贸n y el desarrollo de semillas gen茅ticamente transformadas.

Dicho sea de paso, el estancamiento actual de la producci贸n agr铆cola, la interrupci贸n del fen贸meno de la revoluci贸n productiva, no es consecuencia de la falta de recursos tecnol贸gicos o humanos, sino el resultado de alterar el marco institucional, con incertidumbre sobre los derechos de propiedad, cambios en las reglas de juego impositivas y de restricciones e incentivos a producir y exportar y ausencia de marcos regulatorios para establecer contratos de largo plazo que incentiven la rotaci贸n de cultivos, la conservaci贸n de suelos y prevengan el agotamiento de los mismos, o eviten la necesidad de inversi贸n creciente para sostener la productividad.

A ello se suman los cambios de reglas en la libre movilidad de capitales y el control de cambios que limitan el acceso al financiamiento y reducen la capacidad de reinvertir utilidades. Con este ejemplo sojero, nacional y popular, es m谩s f谩cil volver al petr贸leo. La revoluci贸n de la producci贸n de gas y petr贸leo a partir de tecnolog铆as no convencionales, en Estados Unidos, tambi茅n requiri贸 de los mismos cuatro factores mencionados. Hay que entender que junto a la tecnolog铆a -hubo incentivos fiscales para desarrollarla-, recursos humanos, obviamente con acceso irrestricto al capital y al financiamiento, la clave es la existencia de un marco institucional particular.

A no olvidar que en Estados Unidos el subsuelo es de los privados que pueden vender, alquilar, producir por su cuenta, dado el marco regulatorio general. (Los m谩s "viejitos" recordar谩n la serie "Los Beverly ricos"). En otras palabras, USA pudo pasar en pocos a帽os de importar petr贸leo y gas a estar en condiciones de exportar y alterar, como se dijo, el mapa pol铆tico econ贸mico global, no s贸lo por la tecnolog铆a, los recursos humanos, el capital y la suerte, sino porque su marco institucional y de reglas estables de juego, eliminan gran parte del riesgo en torno a los derechos de propiedad.

Como me reconoci贸 un petrolero en la reciente Conferencia de Energ铆a en La Jolla organizado por el Instituto de las Am茅ricas: "En la tecnolog铆a convencional, los riesgos petroleros est谩n debajo de la tierra. Uno puede o no encontrar petr贸leo en condiciones comerciales adecuadas. En la tecnolog铆a no convencional, el riesgo geol贸gico es mucho menor, aunque lo hay, y los riesgos est谩n, fundamentalmente, sobre la superficie y no debajo".

Y todo esto me trae a Vaca Muerta, y no s贸lo a esa regi贸n. Sin un marco institucional adecuado, sin reglas claras, la tecnolog铆a, los recursos humanos, la suerte, no alcanzan. En la Argentina, el subsuelo es de las provincias (dicho sea de paso, tambi茅n, las verdaderas expropiadas sin indemnizar fueron las provincias petroleras, que pudieron haberse quedado con las 谩reas de Repsol-YPF, y relicitarlas. En lugar de ello, se quedaron con acciones de YPF que todav铆a tienen que pagar, mientras Repsol se llev贸 el regalo de 6000 millones de d贸lares, por no invertir).

El subsuelo es de las provincias, pero la pol铆tica de reglas y marcos regulatorios es de la Naci贸n, principalmente. Con derechos de propiedad difusos, y contratos opacos, con empresas en para铆sos fiscales, con contratos de asociaci贸n sin licitar, o pr贸rrogas mal otorgadas, la supuesta "revoluci贸n" no ser谩 todo lo que deber铆a ser, ni en el tiempo que necesitamos. Sin reglas claras, transparentes, estables y equilibradas entre entornos locales, provincias y Naci贸n, en lugar de negocios petroleros de largo plazo y maximizadores del bienestar local, tendremos negocios de aventureros o de abogados, litigando en el exterior por contratos mal hechos, para un lado o para el otro.

Qui茅n hoy firma un contrato desproporcionado y desequilibrado, priorizando el corto plazo, tanto desde el sector p煤blico, como desde el sector privado, sabe que firma algo que tarde o temprano ser谩 un juicio, una acci贸n de lobby, o una coima. Eso tambi茅n me lo reconoci贸 otro petrolero, con negocios en la Argentina: "Dado que bajo tierra hay menos riesgo, los riesgos sobre la superficie los manejaremos adecuadamente." Yo agregar铆a "haremos como Repsol, buscaremos socios que entiendan con qui茅n hay que hablar y si no haremos negocio con las indemnizaciones".

En s铆ntesis, mientras algunos ya se preocupan sobre qu茅 vamos a hacer con todos los d贸lares del petr贸leo y el gas, preocupaci贸n que, de todas maneras, comparto, me permito subrayar que as铆 como tenemos que modificar los marcos institucionales para recuperar la revoluci贸n agr铆cola, un mal dise帽o del marco institucional del petr贸leo y el gas, nos puede llevar a convertir un gran potencial en otra frustraci贸n, en especial para la poblaci贸n m谩s necesitada. Por 煤ltimo, recordemos que competimos con otros para atraer inversiones de calidad. De manera que una inversi贸n no s贸lo tiene que ser rentable, tiene que ser m谩s rentable que otra con probabilidad de ocurrencia y riesgo similar.

Recordemos aqu茅l viejo chiste de los dos muchachos que, en medio de la selva, son sorprendidos por un tigre. Uno de ellos se agacha a ponerse unas zapatillas que tra铆a en la mochila y el otro lo increpa diciendo "sos tonto, ese tigre corre m谩s r谩pido que vos, aunque te pongas zapatillas". La respuesta del otro muchacho fue ejemplificadora "No es con el tigre con quien estoy compitiendo, es con vos". Si no entendemos con qui茅nes competimos y por d贸nde pasa la competencia habr谩 menos inversi贸n, menos crecimiento y menos bienestar. La pol铆tica tiene la palabra.

* Por Enrique Szewach

Fuente: 脕mbito Financiero

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