
Bernard Mommer, viceministro de Hidrocarburos, está de acuerdo en que la directiva de Citgo, filial de PDVSA en EEUU, va en dirección contraria a la anterior, pero celebra que sea así, pues de esa manera se desmonta la estrategia de "desnacionalización" que se orquestó hasta principios de década. 
Considera que comprarle a Lyondell Chemical la porción que mantenía en la refinería en la que estaba asociada con Citgo, tal como se negoció hasta 2003, hubiera significado "enterrar el muerto" en lugar de curar al enfermo, es decir, que hubiera acabado con las distorsiones del contrato de suministro de crudo que hasta ese año le dio pérdidas a PDVSA, pero pagando por adelantado los descuentos implícitos en los precios de venta.
"Esos descuentos son un hecho público en el caso de Lyondell porque aparecen en la demanda (contra PDVSA), en la cual se calificaron entre 3 y 4 dólares por barril", indicó.
¿Esos descuentos no reflejaron la inversión en conversión profunda que se hizo?
-La inversión estuvo a cargo de la asociación, pero nosotros pagamos la mayor parte y nos quedamos con el menor porcentaje accionario, lo cual es difícil de explicar.
Pero de igual forma PDVSA está corriendo con el costo de refacción de otras refinerías y se quedará con minoría accionaria.
-Sí, porque se calcula por separado la inversión en conversión profunda, pero en Lyondell se hizo el peor negocio de la historia. Desde el punto de vista impositivo era absolutamente inadecuado porque la transferencia aparecía sujeta a ISLR, no como aporte de capital libre de impuesto. Eso ha sido una constante en los contratos de suministro a largo plazo.
Mommer recordó que para reestructurar esos contratos fue necesario refinanciar la deuda pública que había contraído Citgo y que tenía como colaterales esos documentos. La operación culminó en 2005.
¿Por qué se decidió vender la porción de Citgo en Lyondell en momento de beneficios?
-Para nosotros este fue el mejor momento para vender. La refinería se cifró tres veces por encima de lo que hubiera valido hace tres años.
Pero perdieron un contrato al que le quedaban 17 años.
-Eso es absurdo. Firmamos un contrato nuevo a cinco años con el compromiso firme de suministrarles merey.
Lyondell es una firma química cuyo negocio medular no es la refinación. ¿Ese contrato no es susceptible de perderse?
-Esta refinería vale lo que se está pagando única y exclusivamente porque procesa crudo venezolano. Eso de que tenemos que ser dueños de la refinería para que nos compren no es cierto.
Pero siempre se puede reformar una refinería a la medida de otro tipo de crudo.
-Y al revés también. Podemos dar por terminado el contrato y decir que no queremos tratar con Lyondell, que además nos ha maltratado mucho.
¿Están satisfechos con los 1.300 millones recibidos? Se pagaron unos $500 millones en impuestos en EEUU.
-Hubo ajustes menores, pero vendimos en un momento muy oportuno (...) No podíamos seguir vendiendo el crudo a precios por encima del mercado, había que limpiar el ambiente. Hemos tenido muchísima suerte de haber hecho esta operación en el mejor momento posible y no tengo miedo de decir que fue suerte porque escogimos un buen momento, pero cuando finalmente culminó la venta fue mejor y permitió reducir las pérdidas.
Fuente: El Universal
2458 lecturas | Ver más notas de la sección Notas Destacadas