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Un gasoducto desde Venezuela resultaría muy antieconómico.

07/06/2006 | ARGENTINA – VENEZUELA | Notas Destacadas | 1326 lecturas | 534 Votos




 Un gasoducto desde Venezuela resultaría muy antieconómico.
La propuesta venezolana de tender un gasoducto hacia la Argentina aparece como proyecto a todas luces irracional. Tanto por la dimensión de su costo de ejecución, los problemas de mantenimiento a que obligaría ese ducto y por el precio al que llegaría ese gas a Buenos Aires. El millón de BTU podría costar bien por arriba de los u$s12, lo que dejaría a ese combustible sin posibilidades de competir con el uso del fuel oil, el GLP o cualquier otro combustible, tanto en el ámbito de las industrias y mucho menos entre los consumos residenciales.


Transporte


El gas se mueve en los ductos por compresión y su transporte no es gratuito. El costo de u$s3,5 el millón de BTU que tiene el gas de Bolivia puesto en San Pablo fue determinante para que no lograra competir en forma eficaz con el fuel oil.

Tras una inédita recesión que estalló en el país a mediados de 1998 sobrevino a fines de 2002 una tímida recuperación que fue seguida por tres años de un crecimiento a tasas mayores a 8%, lo cual disparó a las nubes la demanda de gas.

A partir de ese momento comenzaron a escucharse todo tipo de iniciativas que tropezaron, en el caso de Bolivia, con el desquicio político que motivó la renuncia de Gonzalo Sánchez de Losada y posteriormente la de Carlos Mesa, lo cual junto con la revisión de la legislación petrolera de 1996 complicó las gestiones encauzadas a fin de lanzar las obras del nuevo gasoducto.

Así surgió una propuesta del venezolano Hugo Chávez, que si bien tiene el sustento de la enorme riqueza hidrocarburífera que caracteriza a ese estado en materia de gas, no es mucho lo que se hizo. En la actualidad ese país apenas está empeñado en la realización del proyecto ICO (Interconexión Centro-Occidental), que configura un modesto tendido de 135 kilómetros que permitirá unir una zona productora con otra consumidora.

La sola mención de que existen 360.000 casas de familia que utilizan en Venezuela ese combustible frente a 6,5 millones en la Argentina permite apreciar la diferencia de penetración que tiene ese combustible dentro de las economías de ambos Estados.

El proyecto de Gasoducto de Nordeste podría tener con los ramales reclamados por las provincias del Litoral 1.300 kilómetros de extensión y un costo de ejecución cercano a u$s1.300 millones.

Longitud

Pero un tendido que atravesará dos terceras partes de Sudamérica demandaría cubrir una longitud superior a los 6.500 kilómetros de una complicada geografía, especialmente a partir del sur de Venezuela y por el territorio de Brasil. La hipótesis de exportación alentada por Chávez impondría la dimensión faraónica de un proyecto como la que representó el denominado “Gasoducto Imparable” lanzado en la década del \'70 por la ex Unión Soviética desde los yacimientos de Urengoi, Siberia Occidental, hacia Alemania, Francia e Italia.

Las historias de una expansión vigorosa



  • Desde hace más de medio siglo, la Argentina resolvió concentrar su estrategia energética en una creciente difusión del gas natural en su economía . El objetivo de esa política instrumentada a través de la existencia de las empresas oficiales como la ex Gas del Estado, creada en 1947, junto con el apoyo productor de la ex Yacimientos Petrolíferos Fiscales, buscó lograr una progresiva sustitución de combustibles líquidos que hiciera posible acotar las importaciones de crudo.

  • A pesar de que el crudo cotizaba por esos años en torno de u$s2 el barril, esas compras de petróleo se llevaban buena parte de las divisas que se necesitaban para impulsar el equipamiento industrial .

  • En la política desarrollista impulsada por la gestión de Arturo Frondizi la “batalla del petróleo”  lanzada con el concurso de capitales privados aportó logros de importancia como la obtención del ansiado autoabastecimiento siempre acompañado por una creciente difusión del gas natural, no obstante que ese entonces se aventaba en la atmósfera más de un tercio del gas recuperado en forma asociada al crudo.

  • La escasez de gas dio motivo en 1972 a la firma entre los gobiernos de Alejandro Agustín Lanusse y Hugo Bánzer Suárez de un convenio de compra veinteañal de 6 millones de metros cúbicos diarios de gas a Bolivia a un muy alto precio, pero que luego la crisis de precios de 1973 tras la guerra de Yom Kippur entre Egipto e Israel, tornó algo más asimilable.

  • A tal punto llegaba el costo de ese gas que ni siquiera tuvo un pase a tarifas previéndose para su pago una partida presupuestaria que manejó Cancillería


Exportaciones sin sustentabilidad futura


Con las privatizaciones del \'90, el país pasó transitoriamente a partir de diciembre de 1995 a desempeñarse como un exportador de gas, en un primer momento al extremo austral de Chile.

Pero luego se sumaron otros ocho ductos: el de GasAndes a Santiago; el Norandino y Gas Atacama al Norte de Chile; el Trasandino del Sur a Concepción; el de Transportadora de Gas del Mercosur a Uruguaiana; otros dos caños hacia la planta de Methanex en Magallanes, Chile, y, finalmente, el proyecto del consorcio Cruz del Sur a Montevideo.

Ahora, con los problemas que están en danza en Chile comenzaron a pensar en el proyecto de una planta de regasificación en Santiago de Chile, que haría posible importar en grandes barcos metaneros importantes volumenes de GNL. Esa opción energética frente a las decrecientes importaciones desde la Argentina tendría un costo de realización que en la Sofofa lo estiman en torno de u$s500 millones. Pero nada es más caro que carecer de energía.

Fuente: Infobae

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