
El Gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, dialogó sobre la fuerte apuesta de la provincia a los biocombustibles y su actual situación energética, entre otros temas vinculados al sector.
¿Cuáles son las ventajas diferenciales que ofrece la Gobernación de Santiago del Estero para el desarrollo de la industria de biocombustibles?
La “Ley de Promoción Agroindustrial” convierte a Santiago del Estero en un destino interesante para todos aquellos inversores industriales que quieran desarrollar biocombustibles.Esta ley tiene dos cuestiones fundamentales: en primer lugar la exención impositiva provincial, y lo más novedoso, porque muchas provincias ya tienen este tipo de incentivo, es que destinamos dinero en efectivo para la devolución de hasta un 30 por ciento del capital fijo invertido.
Además, Santiago del Estero está enclavado en un lugar bastante estratégico. Nuestra provincia no sólo es parte del Noroeste, sino también del Centro. Limitamos en el Centro con Córdoba, parte del Noreste con Santa Fe y Chaco. Estamos a 700 kilómetros del puerto de Rosario y a 1.000 del puerto de Buenos Aires, del Paso Internacional de San Francisco al puerto de Huasco (Chile) a hay 1100 y por el paso de Icalma al puerto de Iquique –también en el país trasandino- 1400.
¿Ya se han desarrollado biocombustibles en el territorio provincial?
Hay dos actas de intención firmadas, una en proyecto y otra en proyecto de ejecución, para un par de plantas de biocombustibles y una de metanol, pero hasta ahora no hay producción ni siquiera de aceite. Pero sí hay una gran posibilidad para su desarrollo. Por ejemplo, hay en este momento 800 mil hectáreas de soja en producción. Esto alcanzaría para varias toneladas de biodisel. Respecto de la caña de azúcar, hay que recordar que Santiago del Estero fue la primera industria azucarera del país.
Todavía están las chimeneas que evocan esos tiempos, pero la Ley de Azúcar dictada a mediados del siglo pasado favoreció a otras provincias, generaron el quiebre local de esta industrial. Ahora se podría volver a incentivar el cultivo de la caña de azúcar para producción de alcohol. El potencial de producción primaria existe en demasía. Además, estamos desarrollando infraestructura básica en materia de rutas y ampliando día a día la capacidad energética tanto en gas como en electricidad, por lo tanto están dadas las condiciones.
¿Se está evaluando el impacto ambiental que podría generar la producción de biocombustibles?
Nuestra provincia es una de las pocas que ha dictado la Ley de Bosque Provincial y recién nosotros expusimos en el Primer Congreso de Biocombustibles cómo hemos determinado por ley las zonas de producción. Esto implica, prohibiciones e incentivos para determinada producción según su zona de emplazamiento. Son siete zonas en la provincia, algunas donde mantenemos reservas únicamente forestales, en otras permitimos desmontes selectivos para ganadería y agricultura.
¿Cuál es la situación actual de estructura energética en la provincia?
Nosotros somos una provincia no productora de energía. Es decir, producimos muy poca energía a través de uno de los diques que se envía al sistema interconectado, pero hoy estamos con una capacidad de 133 Mw. y lo pensamos llevar al doble. Ha crecido casi un 30 por ciento el consumo de energía eléctrica en los últimos tres años, producto de este crecimiento productivo nacional del cual Santiago del Estero no ha estado exento.
Todo lo contrario, nuestra provincia ha crecido más allá de la media, y esto naturalmente genera conflictos en la demanda de energía, sobre todo en verano. Para afrontar esta situación hemos comprado generadores a gas. Pero la inversión importante se ha hecho pensando no sólo en los próximos 10 años del crecimiento del uso normal sino también teniendo en cuenta el crecimiento industrial para no tener sobresaltos en el sistema energético eléctrico.En el sistema de gas tenemos una inversión importante en obra de infraestructura propia y tenemos esa posibilidad porque estamos conectados con TGN -Transportadora de Gas del Norte-.
¿Cómo se plantea incorporar los biocombustibles dentro de esta matriz energética?
Nosotros tenemos una gran ambición de desarrollar el mercado exportador de biocombustibles porque es el que más ganancias generaría. Un litro de biodisel producido localmente podría costar 1,40 pesos. Mientras que en el mercado local se paga por ese litro al biodisel 1,50 pesos, aproximadamente, en el mercado europeo se está pagando 0,80 euros. Hay una gran diferencia. Es un buen negocio, una industria rentable pensando en la exportación.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la reglamentación sobre biocombustibles de nuestro país impone límites de precio para el consumo local y establece que primero se debe cubrir el mercado interno para poder luego exportar. Esto, naturalmente, enciende una luz de roja para la inversión en grandes emprendimientos exportadores, pero más allá de esto, nosotros estamos pensando en la pymes. La producción de biodisel para autoconsumo es una tendencia que ha comenzado a generalizarse en otras provincias y que creemos que podría ayudar mucho a las empresas que realizan una actividad agrícola, ganadera o industrial. Yo me animaría a pensar que en nuestra provincia serán las pymes, en lugar de grandes empresas, las que podrían generar ese consumo local de biocombustibles.
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