
Estos tres pilares de la modernidad se constituyeron en elementos emancipatorios: forjaron sociedades abiertas, permitieron el florecimiento de la creatividad humana y liberaron para la producci贸n todas las potencialidades energ茅ticas de la naturaleza almacenadas en los combustibles f贸siles. Hoy, ciencia, tecnolog铆a y energ铆a son imprescindibles para el desarrollo de nuestras sociedades y la sustentabilidad de nuestra forma de vida. Seg煤n el informe prospectivo 2013 del Departamento de Energ铆a de EE.UU., el consumo energ茅tico mundial crecer谩 un 56% entre 2010 y 2040. La mayor parte de este aumento ocurrir谩 en naciones que no forman parte de los llamados pa铆ses OCDE, o desarrollados, como consecuencia del fuerte crecimiento econ贸mico de las econom铆as emergentes, entre las cuales se encuentra nuestro pa铆s.
Si bien las energ铆as renovables y la generaci贸n nuclear ser谩n las que m谩s crecer谩n en este per铆odo, los combustibles f贸siles seguir谩n siendo la fuente de energ铆a m谩s importante, con una participaci贸n de casi 80% en la matriz energ茅tica primaria mundial. En particular, el petr贸leo pasar谩 de los actuales 91 millones de barriles diarios a 115 y la producci贸n de gas, de los 3,2 billones de m3 actuales a 5,3 billones de m3.
El problema es que el mundo ha alcanzado su m谩xima producci贸n de petr贸leo convencional y los descubrimientos de nuevos yacimientos vienen decayendo a帽o tras a帽o desde 1960, cuando se alcanz贸 el pico de descubrimientos. Los estudios del Departamento de Energ铆a reconocen que no se sabe bien de d贸nde saldr谩 el petr贸leo y el gas que el mundo necesita para su funcionamiento. Como se desprende del informe, con la tecnolog铆a actual las energ铆as renovables no pueden sostener la din谩mica y el desarrollo de nuestras sociedades.
Si el petr贸leo no tiene todav铆a una fuente energ茅tica que lo reemplace, la 煤nica opci贸n es ampliar la frontera hidrocarbur铆fera, ya sea extrayendo los recursos no convencionales o comenzando la explotaci贸n en el 谩rtico. Es en este contexto que debe discutirse el desarrollo del shale en el mundo y en nuestro pa铆s.
Las tensiones entre crecimiento econ贸mico y medio ambiente trascienden la problem谩tica energ茅tica y son una discusi贸n v谩lida que debe darse para estudiar las formas de garantizar un desarrollo sustentable, pero hoy ciertos grupos ambientalistas, junto a algunos sectores pol铆ticos, sin pruebas s贸lidas, est谩n oponi茅ndose al desarrollo de los recursos del shale utilizando argumentos provenientes de denuncias en otros pa铆ses y que no han sido comprobados por la evidencia cient铆fica.
Replican cierta forma de argumentaci贸n que lleva a conclusiones falaces utilizando, por ejemplo, figuras medi谩ticas como si fueran expertos en la tem谩tica. As铆 ha sido en Estados Unidos, donde los "expertos" Robert Redford, Barbara Streisand y Yoko Ono opinan sobre la tem谩tica. Ac谩 lo hacen Mario Pergolini y Ricardo Dar铆n.
Sin embargo, la ciencia no se somete a ninguna autoridad, ni al inter茅s de sectores empresarios ni a la opini贸n de personajes influyentes; construye sus conclusiones a partir de las evidencias y el estudio sistem谩tico de los fen贸menos. En todo caso, cambia las conclusiones ante nuevas evidencias.
Por ejemplo, el Laboratorio Nacional de Tecnolog铆a Energ茅tica, tambi茅n dependiente del Departamento de Energ铆a de Estados Unidos, difundi贸 recientemente resultados de investigaciones sobre el comportamiento de los fluidos utilizados en la fractura hidr谩ulica, y sobre si 茅stos pueden llegar a extenderse hacia las fuentes de agua potable. La investigaci贸n utiliz贸 marcadores reconocibles para etiquetar los fluidos de perforaci贸n que se inyectaron a m谩s de 3000 metros bajo la superficie, estableci茅ndose una zona de vigilancia 1000 metros m谩s arriba, donde no se encontr贸 evidencia de contaminaci贸n.
Ocho pozos de la formaci贸n Marcellus fueron monitoreados s铆smicamente y se comprob贸 que la onda no viaja m谩s de 200 o 300 metros desde el pozo. 脡sa es otra respuesta significativa ante los cuestionamientos de algunos grupos ambientalistas que denuncian el riesgo de que las fracturas pueden llegar a la superficie. Las investigaciones muestran que las ondas se amortiguan a 2000 metros de la superficie, lo que las hace imperceptibles para la gente y no genera ning煤n riesgo s铆smico.
En el caso de Pensilvania, que suele mencionarse como afectado por la contaminaci贸n, la Agencia de Protecci贸n Ambiental de Estados Unidos (EPA) no encontr贸 sustancias fuera de los par谩metros naturales, ni siquiera en los cuatro pozos que hab铆an sido denunciados, de los m谩s de 100.000 de shale existentes en varios estados norteamericanos.
A su vez, el Servicio Geol贸gico de ese pa铆s realiz贸 estudios sistem谩ticos sobre la calidad de agua en dos pozos de monitoreo en el yacimiento de gas de Pavillon, en el estado de Wyoming, donde no se encontr贸 ninguna evidencia de contaminaci贸n.
Otro argumento falaz es decir que el fracking ha sido prohibido en algunos pa铆ses de Europa y en el estado de Nueva York, sin informar que est谩 permitido en la inmensa mayor铆a de los estados de Estados Unidos ni que en Alemania el a帽o pr贸ximo comenzar谩n las primeras perforaciones.
Incluso, hace unas semanas, el estado de California aprob贸 una ley que permite comenzar a perforar en la formaci贸n de shale de Monterrey, que se calcula contiene m谩s de 15.000 millones de barriles de crudo. La ley fue promulgada por el gobernador Jerry Brown, un pol铆tico progresista alejado de todo v铆nculo con el lobby petrolero, que entendi贸 que la necesidad de petr贸leo trasciende a las empresas petroleras.
En nuestro mundo globalizado, el 95% del transporte se mueve con derivados del petr贸leo. En nuestro mundo de 7000 millones de habitantes, el sistema alimentario mundial es cada vez m谩s dependiente del petr贸leo y del gas en forma de fertilizantes, pesticidas, sistemas de riego, maquinarias y para el movimiento global de los alimentos. El mundo necesita el petr贸leo, no s贸lo los gobiernos y las petroleras.
Fuente: La Naci贸n
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