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La urgencia energ茅tica del pa铆s

08/03/2012 | ARGENTINA | Notas Destacadas | 2396 lecturas | 691 Votos



Este art铆culo est谩 dedicado al sector energ茅tico, en el que la reducci贸n equivale nada menos que a 500 millones de vacunos.




Desaparecieron 500 millones de vacunos. Quien conozca el campo seguramente se sorprender谩 con esta afirmaci贸n y tiene motivos, ya que la reducci贸n en los 煤ltimos a帽os del stock ganadero se ubica "apenas" entre 8 y 10 millones de cabezas de ganado.


Ocurre que este art铆culo est谩 dedicado a otro sector en el que la reducci贸n equivale nada menos que a 500 millones de vacunos. Explicaremos esta descapitalizaci贸n, pero empezaremos con una nota positiva: nuestro PBI hoy se ubica un 80% por encima del nivel de 2002.


Sin embargo, la producci贸n de hidrocarburos no s贸lo no acompa帽贸 este crecimiento, sino que, por vez primera, viene cayendo mes tras mes desde hace ya muchos a帽os. Este es un hecho nuevo, ya que entre 1940 y 1970 la producci贸n petrolera se multiplic贸 siete veces y la de gas, 14. Entre 1970 y 2000 se duplic贸 la de petr贸leo y creci贸 seis veces la de gas. Pero hoy se produce apenas 2/3 del petr贸leo que produc铆amos a fines del siglo pasado y 15% menos del gas que produc铆amos en 2004.


Aqu铆 falla la interpretaci贸n oficial, que justifica las crecientes importaciones energ茅ticas mencionando 煤nicamente la expansi贸n del consumo, sin registrar que desde hace 13 a帽os todos los meses cae sin pausa la producci贸n de petr贸leo y hace siete a帽os, la de gas. Estamos en un escenario de sustituci贸n de una decreciente producci贸n por costosas importaciones, que son negativas para las cuentas fiscales, ya que no se ha trasladado a煤n este mayor costo al bolsillo de familias y empresas.


Adem谩s, estas ca铆das en la producci贸n se est谩n devorando el super谩vit comercial, que junto con el fiscal fueron pilares del crecimiento del PBI. En 2006, con un excedente de 6000 millones de d贸lares, la energ铆a aportaba la mitad de todo el super谩vit comercial, pero el a帽o pasado el d茅ficit externo energ茅tico super贸 los 3000 millones de d贸lares y este a帽o se ubicar谩 en rojo en alrededor de 7500 millones. Es decir, en pocos a帽os se esfuman 13.500 millones de d贸lares del balance externo. Pero 驴c贸mo es que cae la producci贸n energ茅tica, justo cuando el precio internacional del petr贸leo es cinco veces equivalente al de una d茅cada atr谩s?


La explicaci贸n se encuentra en la ca铆da en las reservas, ya que hemos disminuido en la cuarta parte las reservas petroleras y en m谩s de la mitad las de gas. Alrededor del 70% de esta dr谩stica reducci贸n ocurri贸 a partir de 2003, con la actual administraci贸n. El caso es que estas reservas agotadas por un consumo que no fue compensado con exploraci贸n incidir谩n como hemos visto en m谩s importaciones en los pr贸ximos a帽os. Reemplazar estas reservas ya consumidas con nuevas importaciones nos costara m谩s de 330.000 millones de d贸lares. Para visualizar la magnitud de esto, digamos que con esa suma se puede comprar el doble de toda la tierra arable de nuestro pa铆s; o, como se dijo al comienzo, 500 millones de vacunos.


El abastecimiento futuro del gas es preocupante, porque, salvo Rusia, somos la naci贸n m谩s dependiente: el gas cubre la mitad de nuestro consumo total energ茅tico. Desde 1990 hasta hoy, el consumo de gas se ha expandido (con 2 millones de veh铆culos, tenemos el mayor parque mundial a GNC), pero las reservas son hoy inferiores a las que ten铆amos hace 22 a帽os. La raz贸n es que se ha evaporado el esfuerzo exploratorio. En los a帽os ochenta se hac铆an 103 pozos exploratorios por a帽o; en los noventa, 95; en 2010, apenas se hicieron 26.


La exploraci贸n actual es m铆nima, a pesar del alto precio del petr贸leo; pero esta declinaci贸n no obedece a una cuesti贸n geol贸gica y por eso es remediable. La pol铆tica energ茅tica no preserv贸 nuestras reservas y no prest贸 atenci贸n a que en los 煤ltimos a帽os se otorgaron concesiones petroleras a quienes no ten铆an ni experiencia geol贸gica ni vocaci贸n productiva, y por eso no est谩n respetando los compromisos de inversi贸n en exploraci贸n asumidos para gozar de las concesiones. Estas concesiones est谩n reguladas por la ley 17.319, y los concesionarios asumen obligaciones de invertir, procurando la conservaci贸n de las reservas.


Esta norma es crucial cuando se eval煤a lo que ha venido ocurriendo, ya que existen evidencias de que importantes concesionarios no est谩n cumpliendo este mandato legal y bajo el cual el Estado, antes nacional y ahora provincial, otorga concesiones (no el derecho de propiedad) para que se desarrollen las reservas. En los 煤ltimos a帽os, las 15 provincias petroleras han otorgado 166 concesiones a inversores privados, que se comprometieron a invertir en exploraci贸n 1700 millones de d贸lares. M谩s de la mitad de estas concesiones fueron otorgadas a empresas sin experiencia t茅cnica en el 谩rea petrolera, pero con buenos contactos con el Gobierno.


El caso m谩s notorio fue la adjudicaci贸n de m谩s 7 millones de hect谩reas en Santa Cruz a fines de 2006, ya que las 谩reas fueron otorgadas a dos empresarios amigos del poder, despu茅s de haber descalificado a los dem谩s oferentes, experimentadas empresas petroleras radicadas en la Argentina. Es preocupante que en muchas de las 谩reas concesionadas en el pa铆s no hubiera descubrimientos porque en la mayor铆a no se han realizado inversiones. Se trata de titulares de concesiones que est谩n esperando mayores precios para el petr贸leo y el gas no para invertir, sino para transferir estos contratos a inversores con recursos y capacidad t茅cnica para explorar y descubrir hidrocarburos.


Pero los concesionarios no son propietarios y para mantener la titularidad de una concesi贸n hay que explorar e invertir. Tambi茅n es preocupante lo que viene ocurriendo con la antigua empresa estatal, en manos de capitales externos desde 1999. El caso es que desde ese a帽o esta empresa agot贸 el 76% de las reservas de gas y m谩s de la mitad de las petroleras. Esto no obedece a una dificultad geol贸gica, sino sencillamente al colapso del esfuerzo inversor en busca de reservas, y esto no fue por falta de recursos financieros, porque esta empresa distribuy贸 en dividendos en efectivo en la 煤ltima d茅cada el 100% de sus utilidades.


Esta tendencia a tener altos dividendos se acelera cuando ingresa en 2008 como socio un grupo empresario domiciliado en Australia, y se firman acuerdos accionarios que determinan distribuir m谩s del 90% de las utilidades. De hecho, en el trienio 2008-2010 esta empresa l铆der distribuy贸 en efectivo, con consentimiento del director nombrado por el Gobierno, nada menos que el 144% de sus utilidades. Esta proporci贸n es muy elevada, ya que el promedio mundial de dividendos petroleros se ubica apenas en alrededor del 30%, lo cual es razonable, ya que estas empresas buscan preservar sus reservas y por eso requieren capitalizar sus beneficios y no distribuirlos en efectivo entre sus accionistas.


Como se aprecia, en un caso por incumplimiento de los compromisos asumidos por los "nuevos" empresarios del sector, y en el otro por acuerdos entre accionistas consentidos por el Gobierno, el resultado es el mismo: "capitalismo de amigos" con carencia de inversiones exploratorias. No hay que olvidar que el petr贸leo y el gas son diferentes de la soja o el trigo, en los que la producci贸n puede aumentar r谩pidamente si se hace el esfuerzo. En hidrocarburos, por el contrario, para aumentar la producci贸n es esencial ampliar la disponibilidad de reservas, por eso es necesario invertir m谩s en exploraci贸n ahora y sin demoras, porque los plazos son largos.


Se acabaron m谩s de dos d茅cadas de energ铆a abundante, exportada y barata, y entramos en la etapa de energ铆a escasa, importada y cara. La disponibilidad de energ铆a a costos razonables es crucial para potenciar el crecimiento econ贸mico; es mucho lo que habr谩 que hacer, ya que es hora de desarrollar nuestro potencial, como los abundantes recursos no convencionales. El futuro no est谩 en costosas importaciones, sino en nuestro territorio, pero con otra pol铆tica energ茅tica sin capitalismo de amigos.


Por Alieto Aldo Guadagni, economista y miembro del Instituto Di Tella, fue secretario de Energ铆a de la Naci贸n.

Fuente: La Naci贸n

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