
Mayor es el entusiasmo de las petroleras anfitrionas, que encaminan un negocio sólido, rivalizando por el liderazgo de esta gesta y por los favores oficiales para concretarla.
En tiempos de zozobra económica, el Gobierno no puede desaprovechar el milagro geológico de un subsuelo pródigo en pelita, la piedra que contiene los hidrocarburos no convencionales a más de 3000 metros de profundidad.
Justo cuando hay tecnologÃa para extraerlos y precios que permiten cerrar la ecuación de los negocios privados.
Los responsables de operar Loma Campana, el dinámico yacimiento de shale oil que YPF explota en sociedad con Chevron, aseguran que la operación es rentable.
La locación operada por la principal energética del paÃs en menos de tres años consiguió bajar a más de la mitad el costo de desarrollo por barril, hasta los u$s 12 actuales, que derraparÃan a 8 el año próximo. Si a esto se suma lo que cuesta extraer el producto y ponerlo en los puntos de venta durante toda la vida útil del pozo, el número total estarÃa entre 15 y 19.
Tienta confrontar esos valores con los u$s 67 por barril que cobran los productores de crudo. Pero las cuentas no son tan lineales ni ese es el punto ahora. Algo parecido también ocurre con el gas, producto estrella de la matriz local, cuyos costos bajan mientras la producción crece gracias al no convencional.
En este renglón destaca FortÃn de Piedra, yacimiento de Tecpetrol, que pasó de casi nada a producir el 10% del total paÃs. La irrupción intempestiva de un nuevo jugador que puede mover el amperÃmetro, hace que otras productoras miren con celo a la empresa de Techint, la primera en ser favorecida con el subsidio de la mentada resolución 46, que garantiza un precio sostén para el gas de pelitas.
Hasta otras productoras beneficiadas la acusan de eventual dumping, por la posibilidad de dar a precio de regalo el gas subsidiado a otra empresa del propio holding como Siderca. Un comentario inspirado en el afán de descalificar al rival.
La inquina hacia ella se fortaleció con la decisión de EnergÃa de ser más selectiva a la hora de aprobar los proyectos que aspiran a la subvención, nueva vara que generó hijos y entenados. Bien se sabe, no hay decisión oficial inocua. Pero ese desaire para algunas podrÃa ser compensado con un favor, según una idea que Javier Iguacel tiene in mente.
DÃas atrás, habilitó la exportación de gas cuando el mercado interno esté abastecido, pero a los beneficiarios de la resolución 46 se les descontará proporcionalmente el beneficio por el volumen que manden al exterior.
Tiene su lógica, ya que para el Gobierno no serÃa fácil explicar que garantiza el precio de u$s 7,50 ó 7 dólares el millón de BTU a un producto que las empresas venden luego a Chile por debajo de ese valor.
De repente, empresas y funcionarios vieron agitarse el fantasma de Pino Solanas denunciando a la opinión pública ese eventual despropósito.
EnergÃa está a hora a punto de introducir una corrección que puede parecer una nimiedad técnica, pero que ilustra el empeño oficial en cuidar las formas y la exigida caja pública evitando el malhumor de las petroleras que invierten. Aquel descuento se practicará sólo si el gas se despacha desde una cuenca que efectivamente tiene un proyecto con el beneficio de la resolución.
El Orejano es el principal campo no convencional de YPF en gas, pero no tiene subsidio, algo que no invalida la apuesta que hace junto a Dow, en parte porque en un año bajó a la mitad los costos de desarrollo. La compañÃa comandada por Miguel Gutiérrez sà consiguió la aprobación para amparar algunos otros proyectos bajo la 46, pero todavÃa no alcanzó el volumen requerido para cobrarlo.
Esta desventaja, sin embargo, la dejarÃa hoy más libre para exportar sin ningún descuento y asà atender, por ejemplo, el apetecible mercado brasileño. Las fábricas paulistas pagarÃan hasta u$s 13 el millón de BTU, más del doble que sus competidoras locales, lo que delinea ahà un interesante mercado potencial.
Claro que antes de cualquier plan de exportación masiva hay que garantizar la infraestructura para sacar el producto desde Vaca Muerta.
Accionistas de las transportadoras de gas y productoras conversan cómo financiar un ducto que suba desde Neuquén a los grandes centros de consumo con un desvÃo próximo a BahÃa Blanca. Justo adonde Transportadora de Gas del Sur tiene una planta que le permitirÃa separar gases, otro negocio prometedor que harÃa la firma en la que Marcelo Mindlin (Pampa EnergÃa) explota en sociedad con Sielecki y Werthein.
Asà se gesta un proyecto de 1200 millones de dólares que las potenciales inversoras especulan hacer fuera del marco regulatorio del gas para que su renta no tenga el techo de casi 8,9% anual en dólares que impone esa norma.
Suculenta para otras latitudes pero insuficiente en este caso. Son empresas grandes, que piensan en grande y siempre van por más.
Fuente: El Cronista
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