
A la luz del impulso que ha tomado la industria eólica en los últimos años y la urgente necesidad de la Argentina de diversificar su matriz energética -dependiente en un 90% de los hidrocarburos- adquieren gran relevancia los datos, análisis y enfoques aquí propuestos. La Argentina no ha logrado todavía el despegue en materia eólica, a pesar de contar con recursos extraordinarios.
Otros países de la región, como es el caso de Chile o Brasil, han tomado la delantera y están empezando a captar inversiones de una industria que avanza exitosamente en Europa, Estados Unidos y, desde hace unos pocos años, en otros países emergentes, especialmente China e India.
UN RECURSO QUE ABUNDA EN LA ARGENTINA
Cerca del 70% del territorio argentino tiene vientos cuya velocidad media anual, medida a 50 metros de altura sobre el nivel del suelo, supera los 6 m/s. Particularmente, zonas en la Patagonia media y sur cuentan con velocidades que superan los 9 m/s y hasta 12 m/s. Los primeros modelos, utilizando curvas de potencia de tecnología comercial actual, arrojan resultados sorprendentes.
Zonas patagónicas muestran un factor de capacidad (FC) mayor a 45%. Pero no sólo en estos lugares los vientos son aprovechables. Áreas serranas en distintas provincias y a lo largo de la costa de la provincia de Buenos Aires -cerca de los centros de consumo- arrojan resultados del orden del 35%. A modo de comparación, en Europa, donde la industria está ampliamente desarrollada, el FC ronda el 25%.
POTENCIAL DE MERCADO
Con vientos que redundan en factores de capacidad por encima del 35% en buena parte del territorio argentino, el potencial teórico de generación eólica es muy elevado. Algunos estudios indican que podrían instalarse 2.000 GW, valor equivalente a dos veces la capacidad de generación total de Estados Unidos.
Con una capacidad proyectada a 2016 de poco menos de 30 GW, es técnicamente viable la instalación de hasta 6 GW de energía eólica (un 20% del total). "Con apenas 30 MW instalados todo está por hacerse en ese sentido", señalan los autores. Según las proyecciones de la Secretaría de Energía, hacia el año 2016 se instalarían 2.500 MW de generación con fuentes renovables.
Dicha cantidad responde a la necesidad de cumplir con las metas establecidas en la Ley 26.190/06: cubrir un 8% del consumo con energías renovables. Para 2025 sería necesario sumar unos 1.000 MW a lo ya instalado. A fines de 2008, se estimaba que la inversión de capital para un parque eólico con tecnología moderna, utilizando aerogeneradores en el rango de 1 a 3 MW, era de 1,8 a 2,2 millones de dólares por MW, incluidos costos de montaje y obras anexas.
Tomando ese dato como escenario base, y de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, que asume que el 50% de la nueva potencia renovable a instalar será eólica, la inversión en el sector sería entre 2.200 y 2.700 millones de dólares hasta 2016, más otros 800 a 1.100 millones de dólares a 2025. Se estima que, para ese entonces, la generación eólica cubrirá una demanda de energía equivalente de cerca de un millón de hogares.
GENERACIÓN EÓLICA EXISTENTE
En la actualidad, la Argentina cuenta sólo con 30 MW, instalados principalmente por cooperativas eléctricas, entre los años 1994 y 2002. La última incorporación (a la publicación el informe) fue efectuada por la empresa Barrick en la mina de Veladero, en la provincia de San Juan. El parque Morán, cerca de Comodoro Rivadavia, con 16,6 MW, es el de mayor tamaño entre las granjas eólicas.
Actualmente, el programa oficial de la industria eólica en la Argentina se centra en el Plan Estratégico Nacional de Energía Eólica, mediante el cual el Gobierno impulsa la instalación de 300 MW. La primera acción, en el marco de este plan, incluyó la elaboración de un mapa de vientos a cargo del Centro Regional de Energía Eólica (CREE).
PROYECTOS EN DANZA
Vientos de la Patagonia I y II: propiedad de Enarsa, en un 80% y un 20% de la provincia de Chubut. La fase 1, ya en marcha y con finalización prevista para este año, tiene como objetivo la instalación y homologación de dos turbinas prototipo de producción nacional: una de Impsa Wind y la otra de NRG Patagonia. La fase 2 prevé la instalación de 60 MW utilizando los aerogeneradores homologados en la fase 1.
Por su parte, Vientos de la Patagonia 2 está vinculado a la provincia de Santa Cruz: prevé la instalación de parques eólicos en esa provincia. Actualmente se están realizando estudios de prospección y caracterización del recurso.
Parque eólico Arauco: este proyecto de Impsa en La Rioja prevé la instalación en dos etapas de 12 aerogeneradores -una potencia total de 25,2 MW- a completarse en mayo de 2010. El diseño final del parque contempla la instalación de un total de 90 MW (representa un 45% del consumo energético de esa provincia).
Malaspina: a cargo de la Central Eólica Pampa Malaspina, el proyecto contará con 40 aeronavegadores Vestas V-80 de 2 MW por unidad. Se instalarán en la zona de Pampa Malaspina, 130 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia. Se prevé su entrada en operación para el período 2010/2011.
Vientos del Secano: granja eólica desarrollada por ABO Wind. Tendrá una potencia instalada de 50 MW y empezaría a construirse a fines de 2010. Estará ubicada en la localidad de Mayor Buratovich, 50 kilómetros al sur de Bahía Blanca.
Diadema (Hychico/Capex): proyectado en las cercanías de Comodoro Rivadavia, con una potencia instalada de 6,3 MW a partir de 7 aerogeneradores Enercon E-44 de 900 kw y una generación promedio de 22 GWh por año. Contempla, además, la instalación de equipamiento para la producción de hidrógeno. El proyecto, temporalmente suspendido, comenzaría a funcionar en 2010.
EL MARCO LEGAL DE LA ENERGÍA EÓLICA: EXPERIENCIAS EXITOSAS
En los últimos años, varios países incursionaron exitosamente en la energía eólica a partir de la implementación de sistemas de incentivos regulatorios y económicos para favorecer el uso de los recursos renovables y reducir la brecha entre los costos de producción de las distintas fuentes. El objetivo fue estimular la inversión y el desarrollo de esta nueva industria.
Los regímenes de promoción a las energías alternativas en el mundo aplicables a la energía eólica se dividen en tres grandes categorías: Feed-in tariff (FIT); cuotas obligatorias / incentivos directos y tax credits. El FIT garantiza al generador una prima o "sobreprecio" por encima del precio de mercado, que permita cubrir los costos de los proyectos y proveer al inversor una rentabilidad razonable.
Generalment,e se instrumenta mediante la constitución de un fondo de apoyo especial al que aportan todos los consumidores mediante cargos específicos. Se aplica, por ejemplo, en Alemania y España. También en Australia, China y Brasil, entre otros.
La segunda categoría (cuotas obligatorias o incentivos directos) se basa en la imposición, con carácter obligatorio, de un porcentaje mínimo de energía renovable en las ventas o producción.
El incumplimiento de la cuota mínima implica el pago de una penalidad onerosa. En la práctica, se implementa mediante la entrega de un certificado o bono verde a las generadoras de electricidad en base a fuentes renovables por cada MW/h de electricidad producido. Es el sistema activo en al menos 20 estados de los Estados Unidos, en Suecia y en el Reino Unido.
La tercera opción (tax credits) se basa en el otorgamiento de créditos fiscales transferibles por un porcentaje de la inversión inicial y/o por cada unidad de energía generada. Es el sistema utilizado por el Gobierno de Estados Unidos, entre otros países. En EE.UU. el sistema ha resultado muy exitoso, posibilitando un fuerte crecimiento de la industria eólica y solar en los últimos 5 años.
Actualmente los proyectos eólicos en ese país reciben un crédito de 20 dólares por cada MW/h producido. Los generadores eólicos combinan la venta de energía al mercado con estos beneficios, más la venta de bonos verdes para viabilizar los proyectos.
UNA LEY QUE NECESITA SER REGLAMENTADA
El marco regulatorio argentino se basa en la Ley Nacional 26.190/2006 -no reglamentada por el Poder Ejecutivo a la publicación de este informe-, que declara de interés nacional la generación de energía eléctrica dedicada al servicio público, a través de recursos renovables. Define un sistema de FIT con una prima de 15 pesos argentinos por cada MW/h, garantizada por el Fondo Fiduciario de Energías Renovables (a ser creado específicamente para ese fin).
El objetivo es lograr una contribución de las fuentes renovables que alcance un 8% de la demanda en un plazo de 10 años, a partir de la puesta en vigencia del régimen. También provee ciertos incentivos fiscales, como amortización acelerada o exención del pago del IVA.
El informe de la Cámara indica, sin embargo, que la efectividad de esta ley, cuando se reglamente, sería limitada, ya que, "lamentablemente, no se establecen penalidades al incumplimiento de los volúmenes mínimos y la prima preestablecida resultaría insuficiente para cubrir la brecha entre el precio spot y el costo medio total de generación eólica".
Adicionalmente, la ley tampoco considera la implementación de mecanismos que "nivelen la cancha" en cuanto a los beneficios ambientales de las diferentes tecnologías de generación. El informe destaca la existencia de otros instrumentos legales que, aunque no promocionan directamente las energías renovables, podrían incentivar el uso de estas tecnologías: las resoluciones 128/06 (Energía Plus); 220/07 y 269/08 (autogeneración distribuida).
"REEMPLAZAR GASTO POR INVERSIÓN”
Argentina gastó, durante 2008, cerca de 1.800 millones de dólares en combustibles líquidos importados y energía eléctrica comprada a países vecinos. Ese dinero fue destinado a la generación y compra de 7.700 GW/h, arrojando un costo promedio de 230 dólares por MWh.
"Si se hubiesen destinado, por ejemplo, el 15% de dicho gasto a la compra de energía eólica en contratos de largo plazo que viabilicen proyectos, se podrían haber instalado 700 MW eólicos, atrayendo inversiones por un valor cercano a 1.500 millones de dólares. Una política de Estado en este sentido reemplazaría gasto por inversión y, además, podría redundar en un significativo ahorro para el sistema".
Considerando que en el largo y mediano plazo, se espera que aumente la dependencia del sistema argentino a la generación con combustibles líquidos importados, la inversión en generación eólica en sitios de F=45%, sería conveniente para la Argentina, con precios de petróleo por encima de los 40 dólares el barril, sólo considerando los costos variables.
AVANCES A NIVEL GLOBAL
El parque instalado mundial ha crecido a una tasa promedio del 27% anual durante los últimos 10 años. Muchos países ya tienen importantes industrias eólicas que producen y exportan equipamiento, prestan servicios o generan electricidad a partir del viento. Por ejemplo, la energía eólica es una fuente significativa en el sistema español (11%) y en el danés (20%). En Estados Unidos, el 40% de las instalaciones de nueva generación en 2008 fueron de origen eólico (8.300 MW).
GENERACIÓN DE EMPLEO
El informe destaca, entre los beneficios de la energía eólica, la generación de empleo y el aporte al desarrollo de las economías regionales. "La mayoría de los emprendimientos eólicos se encuentran emplazados fuera de las grandes metrópolis. El desarrollo descentralizado adquiere aún más relevancia en la Argentina porque se daría principalmente fuera de las áreas agrícolo-ganaderas, en regiones más áridas de la Patagonia y de la zona central".
REDUCCIÓN DE EMISIONES
Otro de los aspectos positivos de la energía del viento es que evita las emisiones a la atmósfera a través del reemplazo en la generación de fuentes fósiles convencionales. El carbón mineral (pulverizado) emite 0,90 tonelada de dióxido de carbono (CO2) por MW/h; el fuel oil (turbo vapor) 0,66; el diesel (ciclo combinado) 0,41; el gas natural (ciclo combinado) 0,34 y la energía eólica sólo 0,01.
EL FACTOR DE CAPACIDAD
El FC determina el viento aprovechable. Un FC=48% indica que la energía entregada por un aerogenerador será el 48% de la energía que esa misma máquina podría entregar el 100% del tiempo, durante todo el año, en condición de potencia nominal.
Las velocidades promedio varían notablemente a lo largo del año. Se observa mayor recurso en época estival que en los períodos invernales. También es considerable la variación a lo largo del día, entre la mañana y la noche. Predominan las máximas velocidades en torno a las 18 horas para todos los días del año.
TRES PRODUCTORES LOCALES
Existen en la Argentina tres desarrolladores de aerogeneradores de potencia: Impsa Wind, NRG Patagonia e Invap. La empresa Industrias Metalúrgicas Pescarmona (Impsa) tiene una fábrica en Argentina capaz de proveer aerogeneradores de más de 1,5 MW. Ubicada en Mendoza, tiene una capacidad de producción de 75 aerogeneradores y 75 juegos de palas por año.
Actualmente, la compañía se encuentra desarrollando equipos de 4 MW para ser entregados en el mercado en los próximos años. Impsa es, a su vez, el mayor desarrollador de granjas eólicas en Brasil, donde cuenta con 13 parques con un total de 317 MW de capacidad.
NRG Patagonia, por su parte, comercializa en Argentina equipos de 1,5 MW, especialmente diseñado y clasificado en Alemania para operar en sitios con vientos fuera de clase -como en algunas zonas de la Patagonia- denominados comúnmente IEC Clase 1+ o Clase "S". Asimismo, aprovechando la estructura reforzada de este equipo Clase 1+, dispone de un Clase II con un rotor de 77 m de diámetro y un Clase I con rotor de 70 m.
Invap, dedicada hasta el momento al desarrollo equipos de baja y media potencia, se encuentra muy avanzada en la ingeniería de un aerogenerador de 1,5 MW (Eolis 15) para vientos intensos (Clase 1). A su vez, tiene previsto otro modelo de 2 MW de potencia apto para vientos menos intensos (Clase 2).
Fuente: Tecnoil
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