
Por Patricio Giusto.
Se termina un año muy complicado para el sector energético en Argentina. A las distorsiones, producto de los vaivenes políticos internos, se les sumó el impacto de la crisis internacional. Para saber cómo se perfila 2010, Tecnoil dialogó con el Lic. Eduardo Barreiro y con el Dr. Daniel Montamat, reconocidos especialistas del sector. Barreiro se mostró optimista y dijo que "hay buenas expectativas para el año que viene". Por su parte, Montamat planteó serias dudas y esbozó un escenario muy incierto para el sector. "Vamos a un horizonte parecido al de este año", pronosticó.
¿Cómo ven al sector petrolero en 2010?
Barreiro: La curva de relación reservas/producción de hidrocarburos está cayendo. En los últimos dos años hubo una leve suba, pero porque hubo un cambio de definición de reservas. Tenemos 11 años de relación reservas/producción para petróleo y 8 años para gas. De cara a 2010, es posible que esto se comience a revertir. En petróleo hay chances ciertas de -al menos- mantener la producción, utilizando técnicas de recuperación terciaria. Pero como son técnicas muy costosas, va a depender mucho de que el precio interno del crudo se acerque a los valores internacionales para que las compañías decidan afrontar esas inversiones.
Montamat: El sector energético está descapitalizado y recapitalizarlo va a llevar mucho dinero y años. Recapitalizar el sector energético, con un PBI creciendo a 4 o 5% por año, lleva 2 puntos del PBI de inversión, lo que equivale a U$S 6.500 millones por año. La descapitalización llegó para quedarse. Inclusive haciendo las cosas bien desde ahora, la Argentina va hacia un interregno de energía escasa y cara porque tendrá que asumir la necesidad de mayores importaciones. Les cerramos la puerta a los precios internacionales y se nos terminaron metiendo por la ventana.
YPF anunció un importante descubrimiento en el pozo La Caverna x-1 del área Bandurria, en Neuquén, y confirmó la incorporación de 309 millones de barriles a sus reservas probadas y 500 millones de barriles de recursos contingentes…
B: El hallazgo es cierto. Por los valores de extracción, se trata de un pozo aceptable para la Cuenca Neuquina, pero no es un Loma de la Lata ni nada que se le parezca. Me parece que no se pueden hacer anuncios tan estridentes por un solo pozo; hay que esperar. En cuanto a las reservas, hay que ver cómo las auditaron.
M: Hace falta más información sobre el pozo y sobre las reservas incorporadas. En barriles equivalentes de petróleo las reservas totales de Argentina (gas y petróleo) son de unos 5.000 millones de barriles. Mitad de gas y mitad de petróleo, 300 millones son un 6% del total o 12% de las de crudo. Los 500 millones deben ser reservas probables que no se pueden computar como probadas. El mensaje de YPF es que con esta cifra está reponiendo las reservas que puso en producción este año (antes la tasa de reposición era parcial). Estaría cambiando la tendencia de estos años de no reponer lo que pone en producción. De tratarse de incorporaciones efectivas de nuevas reservas, sería una buena noticia. Habrá que ver el comunicado de YPF a la Bolsa local y, sobre todo, a la SEC (Security Exchange Comission) de Estados Unidos, porque allí debe precisar mucho más la información.
¿Cuáles han sido los resultados de los planes que ha implementado el gobierno?
B: El gobierno está por lanzar el Plan Petróleo Plus II, que aclararía algunas dudas de Petróleo Plus I. En el caso del gas, pasa algo similar. Los primeros resultados de las empresas que incursionaron en el tight gas han sido buenos. Hay un total de 14 proyectos aprobados sobre 40 presentados. La oferta total de gas se incrementaría en 6 millones de m3 el año que viene. Sólo con el tight gas ya se está supliendo en parte el decrecimiento de Loma de la Lata. A eso hay que sumarle que la construcción del nuevo gasoducto de Tierra del Fuego va muy acelerada y posiblemente esté listo antes del próximo invierno. Eso permitirá incorporar 10 millones de m3 más. Por lo tanto, el año que viene habrá gas suficiente para no tener que aumentar las importaciones de GNL y de gas natural desde Bolivia.
M: Que el gobierno presente esos nuevos proyectos dentro de Energía Plus, Gas Plus o Petróleo Plus, no es relevante. Lo que importa es lo que está pasando con el stock de reservas. El problema de fondo es la reticencia para llevar a cabo un proceso de inversión fuerte y sostenida en el tiempo.
¿Cuáles son las perspectivas en materia económica y qué impacto pueden tener sobre las inversiones energéticas?
B: Hay buenas expectativas para el año que viene, simplemente porque va a comenzar a haber oferta internacional de créditos a medida que Argentina se alinee nuevamente con el mundo arreglando la deuda con el Club de París y solucionando el problema con los holdouts. Argentina volverá a crecer y estará mejor que muchos países desarrollados que hoy están decreciendo al 7 u 8%. La energía puede ser un límite para el crecimiento, pero no en el corto plazo. En el mediano plazo sí hay que tomar medidas para garantizar la expansión de la oferta energética.
M: A diferencia de muchos colegas economistas que pronostican para el año que viene un 3 o 4% de crecimiento del PBI, yo no estoy tan seguro. El crecimiento de Argentina será del 1 o 2%. Faltan recursos presupuestarios para terminar Atucha II, Yacyretá, las dos centrales de ciclo combinado, para el Plan Federal de Transporte y para la ampliación del sistema de gasoductos. El problema es que si se abren tantos frentes para los recursos públicos, después no va a haber para todos. El gobierno debe manejar muy bien las prioridades presupuestarias. Yo diría que hay que terminar lo que está en marcha y a partir de ahí hay que ser muy cuidadosos.
El ministro Julio De Vido dijo que no iba a haber cortes de luz el próximo verano. ¿Cómo está el sector eléctrico?
B: Es cierto lo que dice De Vido. La oferta eléctrica está bastante holgada. Hemos tenido un año hidroeléctrico muy bueno. Yacyretá ya está en 80,3 msnm, lo cual es como si hubiera arrancado Atucha II, si se compara con el nivel que estaba la cota el año pasado. De Vido habló de una oferta de 23.000 MV para una demanda estimada de 19.700 M, que inclusive puede ser menor si persisten las condiciones climáticas actuales, sin temperaturas extremas.
M: La energía va a mostrar su déficit pero no de una manera terminante como muchos esperan. Estamos frente a una situación económica mediocre, que disimula la mediocridad de la oferta y la inversión energética. En cuanto a los números que maneja De Vido, tengo mis dudas. Si estuviésemos tan holgados, en invierno no hubiésemos tenido que importar energía eléctrica de Brasil. Todo dependerá de cuál sea el pico de calor y cuántos días vaya a durar.
¿A qué se deben entonces los cortes en varias provincias?
B: Se trata de problemas de infraestructura de transporte y distribución en esas provincias. Hay varios planes para mejorar la situación, con las líneas NOA-NEA y Comahue-Cuyo, por ejemplo. Hay varias líneas más en construcción o que se están mejorando. Para eso también se necesitan mejores tarifas para que las compañías puedan encarar las inversiones. El consumo eléctrico va aumentando progresivamente a medida que crece la población; es necesario hacer periódicamente inversiones en infraestructura.
M: Son cortes por restricciones puntuales en los sistemas de transporte y distribución, lo que es distinto a problemas generalizados por falta de oferta.
¿Cuál es el panorama para los grandes proyectos en materia de generación?
B: Se han hecho bastantes inversiones en generación. En 2011 arranca Atucha II; las centrales de Belgrano y San Martín tienen que pasar ambas a ciclo combinado: la central de Río Turbio avanza a buen ritmo y va sumar 240 MV. También está planteado llevar de una vez por todas Yacyretá a los 83 metros, lo cual incorporaría 1000 MV más al sistema. Se ha avanzado mucho por Garabí, que estoy seguro se va a hacer porque es una represa que la necesita tanto Argentina como Brasil.
M: Una vez que se terminen las obras públicas en curso, hay que relanzar Garabí y otros proyectos binacionales. Ahí se puede trabajar con Brasil, pensar en financiamiento del BNDES y otros organismos internacionales de Latinoamérica, como el BID.
¿Vuelven las subas tarifarias de luz y gas en marzo?
B: Deben volver. Si se hace un aumento de acuerdo a los niveles de consumo y se deja a los sectores poco pudientes con precios más bajos, es perfectamente posible llegar a un acuerdo donde el productor reciba lo que merece y el usuario no se vea afectado por precios infinitamente altos. La otra cuestión es que vamos a tener que aprender a usar la energía racionalmente, cosa que hoy no hacemos.
M: El gobierno va tratar de evitar costos políticos dilatando en lo posible cualquier recomposición tarifaria. Pero eso va a depender de la disponibilidad de recursos públicos. Si aumentan los ingresos porque la cosecha de soja es muy buena y se reacomodan los precios internacionales, con esos recursos va a intentar sostener los subsidios. En cambio, si no tiene los recursos que espera o hay competencias de otros gastos, ahí tendrá que acomodar las tarifas.
¿Qué opinan de la posibilidad que Chile comience a exportar gas a la Argentina?
B: Si yo fuese el gobierno argentino no acepto esa alternativa porque es de muy corto plazo. Chile tiene en Quinteros una planta de GNL de 10 millones de m3 que puede ir hasta 15 millones de m3. Pero también tienen un proyecto de gasoducto que llegaría hasta Concepción, lo cual permitiría el suministro a más regiones de ese país. Lo que sí veo viable, es intercambiar 1 m3 de gas argentino con destino a Concepción por 1 m3 de gas proveniente de GNL desde Chile. Lo mismo al norte con la planta de Tocopilla, que arrancará el año que viene. Pero si hay que pagar el precio del GNL más el transporte, a Argentina no le conviene.
M: Chile tiene largo plazo y Argentina, no. Ahora tienen su planta, en un momento interesante para las importaciones de GNL. En el mercado va a haber saldos disponibles de GNL y los chilenos pueden aprovecharlo en su favor. Y por esas paradojas de la historia, se termina revirtiendo el flujo de los gasoductos y Chile termina exportando gas a Argentina. Está también la posibilidad de que Argentina termine importando petróleo y combustibles líquidos de Brasil. El cuadro final es una Argentina que perdió el autoabastecimiento energético y su condición exportadora.
En Bolivia se habla de comenzar a exportar gas a Uruguay vía Argentina. ¿Lo considera viable?
B: No lo veo viable porque no es rentable. Uruguay es un mercado muy chico para hacer un gasoducto exclusivo desde Bolivia. Pero si se hiciera el Gasoducto del NEA y de ahí una derivación para abastecer a Uruguay, podría ser.
M: Uruguay no es un mercado significativo para hacer un gasoducto. Primero, Bolivia tiene que desarrollar nuevas reservas de gas y, luego, la prioridad debe ser el GNEA. A partir de ahí se puede hacer un caño derivado para proveer a Uruguay. Pero hacer algo sólo para Uruguay sería otro capítulo del realismo mágico latinoamericano.
¿Cuál debería ser la estrategia de integración energética de la Argentina?
B: Primero, hay que avanzar sobre las problemáticas que impiden una integración adecuada en el Mercosur. En cuanto a la región, la veo complicada en materia de integración energética, por problemas políticos.
M: Hay que relanzar el tema de la integración energética. Lamentablemente, por razones ideológicas hoy coexisten dos visiones de la integración en la región. Por un lado Venezuela, que dice hay que integrar empresas estatales en la región. Hasta ahora este modelo ha tenido poco éxito. El único conglomerado que prosperó es Petrocaribe, porque PDVSA se juntó con una serie de empresas chicas sin petróleo que se vieron beneficiadas por barriles subsidiados. El otro enfoque es el de la integración de los mercados energéticos, que tiene éxito en el mundo. Para eso tenemos en la región complementariedad y recursos en común. Lo que nos hace falta son reglas en común y en ese sentido hemos sido incapaces de prosperar. Todo esto requiere decisiones políticas, que hoy no veo maduras por estas visiones ideológicas opuestas que coexisten.
USO RACIONAL DE LA ENERGÍA
El Lic. Barreiro brindó su visión sobre el efecto de los planes de uso racional de energía implementados por el gobierno argentino: "Los planes son buenos, pero no se ha hecho suficiente propaganda. Cuando uno lee los planes, la verdad es que son muy buenos, están bien pensados, pero el problema es que nadie los lee, salvo quienes estamos en el área energética. Hay una falla importante en la comunicación por problemas políticos. Como gran parte de los medios están fuertemente enfrentados con el gobierno argentino, tratan de maximizar los errores de la gestión y no reconocen ninguna de las cosas buenas que se han hecho. Que las hay, como también hay errores".
LA ENERGÍA EÓLICA NECESITA INCENTIVOS
Eduardo Barreiro, al abordar el tema de la energía eólica, comentó que "Enarsa está haciendo una licitación grande por molinos eólicos. Lo que hay que ver ahí es a cuánto se ofrece la energía. Hay dos extremos. Uno es el costo de despacho nacional, que está más o menos a 160 pesos por MV. Con eso no se hace ningún molino. El otro extremo es lo que pagó España, alrededor de 90 euros el MV. Eso por supuesto ha sido rentable, ya que España, con capitales privados, en menos de 5 años instaló 15.000 MV de molinos eólicos. Otro aspecto a considerar es que los molinos que necesita Argentina -especialmente en Patagonia- son los denominados 'Clase 1', capaces de aguantar vientos de 180 km/h y que son un poco más caros que los molinos estándar. Estos molinos cuestan de U$S 1.800 a 2.200 por KV instalado. Si no se revisan los costos de generación eléctrica del mercado local y se avanza hacia precios más acordes con la realidad, va a ser muy difícil que se instalen nuevos molinos eólicos".
Fuente: Tecnoil
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