Las muertes en la minerÃa, la actividad más lucrativa de este paÃs sudamericano, cayeron un 70 por ciento luego del rescate del 13 de octubre de 2010, pero ello no ahogó el descontento. Coincidencia o no, la realización de cientos de protestas este año instaló una crisis social y de representación polÃtica que algunos temen que haga emerger populismos en las presidenciales de 2013. "Hay una necesidad de cambios profundos", afirmó el ex presidente oficialista del Senado, Hernán LarraÃn, quien teme que surjan lÃderes desde fuera del sistema polÃtico, como sucedió en Perú o Venezuela.
¿Pero qué es lo que molesta a los chilenos que quitaron su apoyo al millonario Piñera y las élites polÃticas en sólo meses? ¿Por qué la hazaña de Atacama esfumó sus réditos polÃticos tan rápido? La desigualdad es el origen del malestar, coinciden todos los sectores. La misma desigualdad contra la que reclamaron los mineros al ser rescatados y denunciar las "condiciones inhumanas" de su trabajo. El nuevo ministro de EconomÃa, Pablo Longueira, lÃder del mayor partido de gobierno, la Unión Demócrata Independiente, cree incluso que la inequidad es insostenible y que urge una reforma tributaria.
"Hemos escuchado el mensaje", dijo Piñera ante las protestas, debiendo nombrar dos gabinetes luego de su exitoso rescate de los 33 mineros atrapados en Atacama. En cifras, aunque Chile es miembro de la OCDE, el club de los paÃses ricos, un 15 por ciento de su población, unos 2,5 millones de personas, viven en pobreza, según cifras oficiales. Los pobres, casi en su totalidad sin empleo formal o trabajo, reciben en promedio ingresos 78 veces inferiores a los ricos. El salario mÃnimo es 40 veces menor que la dieta de un senador. "Chile es un paÃs dirigido por uno de sus dueños", ironizó el economista Hugo Fazio ante la situación, graficada en que la mitad de los hogares vive con menos de mil dólares mensuales.
En contraste, el ingreso del décimo más rico de los hogares asciende a 6.500 dólares mensual y el patrimonio de las diez familias más ricas a 75.000 millones de dólares, dos veces el PIB de Bolivia. En la centro izquierda, que estuvo en el poder entre 1990 y 2010, hay quienes creen que llegó el momento de un nuevo pacto polÃtico, que reemplace el construido al final de la dictadura de Augusto Pinochet. "Creemos que las formas cómo se está impulsando el diálogo, las relaciones polÃticas o cómo el sistema polÃtico reacciona ante las demandas sociales no están a la altura del siglo XXI", opinó el vicepresidente del Senado, el socialista Juan Pablo Letelier.
En el movimiento social, que impulsó este año protestas por temas ambientales, estudiantiles, regionales e incluso de transporte, el deseo es otro. "Queremos construir un sujeto polÃtico", reiteró la lÃder universitaria Camila Vallejo, quien movilizó a cientos de miles de personas a las calles de todo el paÃs las últimas semanas. Pero el movimiento social aún es disperso, admiten sus propios lÃderes. Incluso hay sectores como la etnia mapuche que ni siquiera desean unir sus caminos a los chilenos en general. Ellos, que pelean por autonomÃa y tierras, reclaman también por la represión a sus comunidades, en actos policiales que han dejado incluso a menores heridos los últimos dÃas. El resumen de todo, además del recuerdo de la misma tragedia y los conflictos actuales, parece ser la situación de los trabajadores cesados de la mina San José tras el derrumbe, quienes aún no terminan de cobrar su finiquito a un año de ser despedidos.
Fuente: Diario RÃo Negro
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