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Pese a las expectativas, no hay cambios en la producción de hidrocarburos

13/02/2013 | ARGENTINA | Notas Destacadas | 4307 lecturas | 797 Votos



La intervención del Gobierno a través de YPF no logra revertir el crítico rumbo del sector de los hidrocarburos. La oferta de petróleo en la provincia neuquina durante el año pasado cayó un 13,5% en forma interanual mientras que la de gas lo hizo en un 8%.




Aun con las diversas modificaciones introducidas en el sector durante el año pasado, el gobierno nacional todavía aguarda las buenas noticias. Es que las últimas estadísticas oficiales muestran que el desabastecimiento y la crisis energética del país constituyen un problema estructural cuya solución no puede alcanzarse solamente con voluntad política. Los datos publicados por la Secretaría de Energía de la Nación avalan estos conceptos. Durante el 2012 la producción de gas en la Argentina disminuyó un 3,2% interanual, mientras que la de petróleo lo hizo en un 4%. La estatización de YPF generó un cambio en las expectativas del mercado. Empresas contratistas, público en general y distintos funcionarios, tanto de la administración nacional como de las provinciales, aseguraban que con esta nueva medida de expropiación el proceso de reversión de la crisis energética estaba en marcha.

La posibilidad de frenar y revertir la racha negativa en la producción de petróleo del país –que ya acumula diez años– despertó un entusiasmo generalizado que, no obstante, no es respaldado por los fríos números oficiales. En el actual contexto económico, con un dólar descontrolado, una tasa de inflación anual que se resiste a bajar del piso del 25%, superávits gemelos desarticulados, problemas fiscales en las provincias y negociaciones salariales con pautas superiores al 20% pretendido por el gobierno, llegó una nueva mala noticia: la extracción de crudo y gas no se estabiliza.

El 2012 tuvo un inicio promisorio dado que en los primeros seis meses las pérdidas fueron más acotadas. La producción de petróleo en ese período descendió un 1,26% respecto del mismo lapso de tiempo del 2011, en tanto que la de gas retrocedió un 0,9%. Estos resultados indican una clara mejoría en el desempeño (desaceleración de la caída) cuando se los compara con los del mismo semestre de años anteriores. En el caso del gas, se registraron caídas interanuales del orden del 4,3% entre el 2011 y el 2010 y del 4,36% entre el 2010 y el 2009. En petróleo, las mermas fueron del 11,35 y el 4,06% respectivamente.

Sin embargo, este comienzo auspicioso, si se quiere, no se pudo sostener en el tiempo. El segundo semestre llegó con un escenario totalmente opuesto, con un desempeño del sector, en términos de producción, que empeoró considerablemente respecto de lo observado en los primeros seis meses del año. La extracción de crudo durante la segunda mitad del 2012 experimentó una caída interanual del 6,56%, siempre tomando en cuenta la estadística dada a conocer por la Secretaría de Energía de la Nación. 

Por el lado del gas, nuestro principal producto energético, las cifras tampoco son muy alentadoras. La producción del mismo registró una variación interanual negativa del 5,42% en el período considerado. Estas cifras deben evaluarse teniendo en cuenta que el 2011 fue un año signado por las huelgas que afectaron fundamentalmente la producción de petróleo de Repsol-YPF y Pan American Energy (PAE), la principal exportadora de crudo del país, propiedad de la familia Bulgheroni y la británica British Petroleum.

¿CÓMO LE FUE A LA REGIÓN?

La producción de hidrocarburos en Neuquén y Río Negro evolucionó de manera dispar. Mientras que en la primera provincia se acentuó la tendencia negativa, en la segunda se observó un alza en los metros cúbicos obtenidos, tanto de petróleo como de gas. Como puede verse en las infografías, sin importar la cantidad de meses que se considere, las variaciones resultan positivas en Río Negro, con una mejor performance durante el primer semestre, cuando la suba interanual en la producción de petróleo y gas llegó al 9,14 y el 35,63% respectivamente, lo que no está en línea con la dinámica observada en Neuquén y a nivel país.

La diferencia con la provincia que gobierna Jorge Sapag es realmente abultada. Las bajas interanuales del primer semestre llegan al 14,5% en el caso del gas y al 7,1% en el del petróleo. Esto no resulta sorprendente teniendo en cuenta que la producción en Neuquén ha caído de 18,2 millones de mv en 1999 a 8,8 millones en el 2010 y 7,3 de mv en el 2011. Uno de los argumentos esgrimidos para explicar este comportamiento es la declinación de la producción en sus yacimientos más importantes y maduros. 

A esto se le suma la falta de inversiones en exploración en los últimos años, pese a los continuos anuncios realizados por el gobernador Sapag. Para poder comprender la relevancia que adquiere una merma en la producción neuquina hay que considerar que en los primeros once meses del 2012 esta jurisdicción explicó el 44,2 y el 19,5% de la oferta total de gas y de petróleo respectivamente. En cambio, la participación de Río Negro durante el mismo período alcanzó el 3,8% en el caso del gas y el 7,6% en el del petróleo.

¿Y A YPF?

Los números oficiales muestran que la empresa estatizada elevó su producción de crudo hasta 5,77 millones de metros cúbicos en la primera mitad del 2012, lo que equivale a una suba interanual del 9,25%. Nuevamente este arranque positivo se fue diluyendo en los siguientes seis meses, cuando se registró una baja del 3,54%, y el año finalizó con un incremento interanual del 2,46%. Otra fue la historia en la producción de gas, principal responsable de la erosión de la balanza energética. 

La extracción cayó en los dos semestres, aunque con más fuerza en el segundo (-3,86%). En todo el año disminuyó un 3,35% interanual. Probablemente éste sea el tema que más preocupa al gobierno, que para tratar de incentivar la producción está dispuesto a pagar desde diciembre pasado hasta 7,50 dólares el millón de BTU por la "nueva energía" que salga al sistema. Claro que este precio es bastante inferior al del gas importado desde Bolivia, por el que se pagan más de 11 dólares el millón de BTU, y el GNL que se trae por barco, que tiene un costo en torno a los 16 dólares.

LO QUE HABRÍA QUE ESPERAR PARA ESTE AÑO 

Desde el punto de vista económico la Argentina está mostrando serios problemas para sostener su crecimiento tal como le venía haciendo en los últimos años. Distintas consultoras aseguran que para este año habría que esperar un crecimiento económico no superior al 2%. Bajo este escenario macroeconómico y teniendo en cuenta que en la industria del petróleo y el gas nada es inmediato, cabría esperar que persista el desbalance actual entre oferta y demanda.

De esta manera, el gobierno nacional importará durante el 2013 entre 12.000 y 13.000 millones de dólares en energía para poder sostener el ritmo de la economía con tasas de crecimiento por debajo del 2% mencionado. En una época en la que los dólares son un bien escaso, la política nacional y popular termina por aumentar las limitaciones a una eventual expansión de la economía. El otro punto tiene relación con las señales que están recibiendo las empresas para volver a invertir en el país.

El deterioro del modelo, con alta inflación y restricciones en el sistema cambiario, está frenando todo tipo de inversiones para el país. Nadie en el gobierno garantiza hoy precios a futuro ni la posibilidad de repatriar las ganancias. Con este escenario, es difícil que la ola de inversiones necesarias para revertir la crisis energética termine por desembarcar en el país. Las dudas están puestas ahora en las elecciones de octubre. Los empresarios del sector hidrocarburífero consideran que existe un final abierto en esta puja política: nadie sabe cuál puede ser la reacción que tendrá el gobierno nacional tanto si sufre una derrota como si triunfa en las elecciones de octubre.

Todo indica que la única salida que estudia la administración Kirchner es cerrar aún más la economía con mayores controles sobre las distintas actividades, un tema clave como forma de sostener el modelo. La energía es una de estas actividades, de ahí el temor de las grandes multinacionales de apostar en nuestro país. El camino para alcanzar la soberanía hidrocarburífera y el autoabastecimiento recién comienza y queda claro que el horizonte temporal de este proyecto trasciende la periodicidad de los gobiernos.

Fuente: Diario Río Negro

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