
El oro que atravesó un positivo 2019 y se sostuvo en promedio la onza o en los USD 1.500, cuenta con pronósticos optimistas vaticinando que en 2020 podría ubicarse por encima de los USD 2.200.
Ni bien inició el año, los pronósticos del mundo financiero comenzaron a concretarse y el metal precioso subió más de 10 dólares, hasta los 1.540 dólares la onza, alcanzado su registro máximo de los últimos cuatro meses, marcando un escenario favorable para la minería.
La exploración de oro y plata cerró el 2019 con uno de los registros más bajos de su historia en Argentina, sólo mantuvieron campañas de exploración algunas empresas que se encuentran en etapa de producción.
Inicio de año
Como ha sucedido en diferentes ocasiones, los acontecimientos de la geopolítica internacional repercuten en el mercado del oro. San Juan es una de las provincias productoras, detrás de Santa Cruz, la mayor productora de oro y plata del país, que sigue de cerca aquellos sucesos.
Según informó la agencia Bloomberg, los ataques aéreos de Estados Unidos a la Guardia Revolucionaria iraní que ocasionaron la muerte de un general tuvieron una reacción inmediata en el mercado del oro y del petróleo.
“El precio del metal se ha disparado en más de 10 dólares nada más conocerse la noticia, alcanzando los 1.550 dólares la onza, un nivel que no se veía desde hace al menos cuatro meses”, señaló Bloomberg.
Para el sitio “Oro Información”, de sostenerse la tensión internacional empujará el alza “que ha vivido el oro en el segundo semestre del año 2019, y que se acentuó en los últimos días”.
“De hecho, 2019 ha sido el mejor año para el oro desde 2010, movido por factores como la moderación en la política monetaria de los bancos centrales y la creciente inestabilidad en el panorama geopolítico internacional, desde Chile a Hong Kong, así como la fiebre compradora de oro por parte de los bancos centrales y los inversores”, señaló el sitio español.
Pero para poder aprovechar este contexto internacional, nuestro país necesitan contar con un marco regulatorio absolutamente preciso, en materia jurídica, ambiental, fiscal, monetaria y tarifaria, principalmente.
Los vaivenes del dólar, junto con la devaluación y la inflación, con llevan a las empresas mineras a terminar con presupuestos erróneos a la hora de encarar las campañas de exploración, donde los costos son significativamente más elevados a los presupuestados.
Del mismo modo, los derechos de exportación, la restricción a girar utilidades o disponer de divisas también llevan a las compañías a reorientar sus planes de inversión. En materia ambiental, legislaciones imprecisas generan incertidumbre sobre el desarrollo de los proyectos, sumado a la falta de capacidad de gobiernos provinciales como Mendoza, para implementar una política de estado que enmarque el desarrollo de la actividad, en base a sólidos fundamentos técnicos y científicos, garantizando el cuidado del ambiente y transparentando la gestión de control y fiscalización, además de ejecutar programas de desarrollo sustentable junto a las comunidades donde se lleva a cabo la minería.(...)
Fuente: Diario El Zonda
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