
El presidente Alberto Fernández desembarcó el sábado en Chubut y quedó atrapado en la tormenta perfecta. El PJ, cruzado por las feroces internas que atraviesan la Casa Rosada y se replican en esta provincia; el errante liderazgo del gobernador Mariano Arcioni, cuestionado por la Nación, y una ciudadanía dividida por el proyecto de zonificación minera, confluyeron en una lluvia de piedrazos al vehículo oficial en Lago Puelo.
Atrapado junto a su esposa, Fabiola Yañez, entre los gritos de los grupos antimineros -de mayor representatividad en la cordillera-, Fernández se desligó del controvertido debate y mandó un mensaje propio al círculo rojo de la dirigencia provincial: “A este tema tienen que resolverlo los chubutenses”.
Con la discusión en torno a la minería en Chubut resuena la interna a nivel nacional y su consecuente efecto cascada en la Legislatura de Chubut, fracturada por el ajedrez partidario e intereses contrapuestos.
Alberto Fernández ya había quedado expuesto a la falta de coordinación de la dirigencia de esta provincia, como un anticipo de lo que vivió en carne propia el último fin de semana durante su visita oficial a los damnificados por los incendios. En febrero pasado, durante una reunión de la que participaron Arcioni, el vicegobernador Ricardo Sastre y el diputado provincial del PJ, Carlos Eliceche, Fernández dio desde la Casa Rosada su explícito aval al nuevo proyecto productivo de Chubut, dueña de uno los reservorios de plata mas importantes del mundo. El objetivo: ordenar el debate provincial, esperando un efecto instantáneo sobre la Legislatura.
Pero en esta provincia nada sale como se planea: apenas 72 horas después de aquel apoyo oficial, el Presidente recibió en su despacho al presidente del PJ de Chubut y enemigo íntimo de Arcioni, Carlos Linares. Junto al intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, criticaron el proyecto oficial y pidieron mayor participación en la iniciativa provincial.
Lejos de alinearse con la postura presidencial, Linares vociferó públicamente que habría sanciones contra los diputados justicialistas que avalen la zonificación minera. No solo dejó afuera del juego al propio Fernández sino al peronista y prominero Carlos Eliceche, exintendente de Puerto Madryn, referente de peso en el justicialismo provincial y presidente de la Comisión de Recursos Naturales en la Legislatura. (...)
Fuente: La Nación
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