
El más reciente dato en ese sentido es el relativo a la producción nacional de gasolina especial, jet fuel, diesel oil y lubricantes, la que según análisis de expertos en la materia se encuentra en riesgo de colapsar dentro de dos a tres años, lo que condenaría a nuestro país a destinar en el futuro próximo elevadas sumas de dinero a la importación de esos derivados de petróleo. A tal extremo se estaría llegando debido a que las reservas probadas de petróleo crudo habrían disminuido drásticamente en los últimos cinco años como directa consecuencia de la virtual paralización en la que quedó sumido el sector a partir de la “nacionalización” de los hidrocarburos de mayo de 2006.
La falta de inversiones para la exploración, perforación y explotación de nuevos pozos petrolíferos por la prioridad que se dio a los proyectos dirigidos a la exportación de gas y la incapacidad hasta ahora demostrada por YPFB para cumplir el rol que le asigna el modelo económico adoptado durante los últimos cinco años serían las principales causas del problema.
No obstante, y a pesar de que tales previsiones están respaldadas por datos objetivos de la realidad, las autoridades gubernamentales se niegan a reconocer el peligro y por consiguiente se cierran a sí mismas la posibilidad de hacer algo al respecto. Como si cerrar los ojos fuera suficiente para que los problemas dejen de existir.
Fuente: Los Tiempos
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