
Su nueva apuesta forma parte de una política de ampliación de modalidades que le permitiría comenzar a negociar también antes de fin de año "futuros sobre plata, soja en Estados Unidos y cupones de la deuda", adelantó Diego Fernández, gerente general de esta plaza, al presentar la nueva herramienta. "Siempre que obtengamos las aprobaciones correspondientes", se preocupó en aclarar. Los nuevos contratos, que cotizan en dólares, no suponen entrega física del petróleo, y su liquidación se realiza entregando o recibiendo los dólares en efectivo que cubran la diferencia entre el precio original pactado y el precio de ajuste final al que se haya terminado negociando el barril de WTI, que se usará como subyacente, a 6 o 12 meses vista.
La operatoria tomará como unidad de negociación los 10 barriles de WTI, comenzó ayer a las 14 y la primera operación se pactó apenas un minuto más tarde a US$ 100 a seis meses vista (a vencer el último día hábil de noviembre), aunque también podrá operarse a mayo de 2012. "Son los plazos listados hoy, pero pueden ser ampliados, de ser necesario", aclaró Fernández. Claro que los precios comenzaron rápidamente a adecuarse al escenario global, en una jornada en la que el crudo se desplomó ante la previsión de una desaceleración en la demanda en lo que resta del año, ahora que parece claro que la economía de EE.UU. no logra sostener su proceso de recuperación.
De hecho, ayer el barril de crudo liviano se terminó negociando en Nueva York a US$ 94,85, tras ceder más de 4,5 dólares en el día, para quedar en su mínimo nivel desde febrero y tras haber marcado un mínimo de US$ 94,01. Pero para quienes lo operaron aquí se trataría de un retroceso circunstancial, toda vez que convalidaron para fines de noviembre un precio de US$ 97,5 por barril, apenas 2,8% superior. Esa perspectiva de precio sostenido y con leve tendencia al alza fue avalada incluso por el economista Miguel Kiguel, "porque la demanda crece a mayor ritmo que la oferta, básicamente por China", enfatizó, al exponer en la presentación.
APUNTAN AL MINORISTA
El nuevo contrato busca acercar a este tipo de operatoria no sólo a las empresas más relacionadas con el sector o cuya actividad es dependiente del crudo (para evitar probables descalces por variaciones de precios que impacten sobre su caja), sino a todos los inversores interesados en operar con una materia prima de negociación muy activa. En este sentido, desde el Rofex destacaron que, una vez lanzados los futuros de oro en noviembre, la operatoria del mercado se multiplicó. "Antes procesábamos unas 4000 órdenes por día, ahora unas 40.000", dijo Fernández, quien recalcó que ese nivel de actividad hace que la diferencia entre precios de entrada y salida de los futuros de oro ronde 1%, "mucho menos que el que valida quien sigue operando oro físico".
Fuente: La Nación
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