
Cómo conseguir que sea una variable que seduzca a los capitales necesarios es, sin embargo, uno de los interrogantes a los que desafía la nueva YPF con predominio estatal. El tema fue uno de los debatidos en una conferencia organizada por la Universidad Torcuato Di Tella, que ofreció varios contrapuntos, sin ahorro de ironías entre los disertantes. "Si hay que hacer una refinería nueva porque el gasoil se produce a pérdida, ¿quién va a hacer la inversión?", se preguntó el economista Nicolás Gadano, autor del libro Historia del petróleo en la Argentina. Consideró también, en alusión a las políticas de subsidios, que la situación fiscal está complicada como para que el Estado prometa precios que los consumidores no podrán pagar.
Para Alieto Guadagni, ex secretario de Energía y de Industria −que se presentó como parte del "grupo de las viudas", en referencia a los ex funcionarios que vienen advirtiendo las falencias desde hace ya varios años−, para atraer inversores que financien la exploración "hay que minimizar el riesgo político", sobre todo teniendo en cuenta que el país ya tiene su riesgo geológico. "Los subsidios en el sector energético son los más regresivos, porque van sobre todo al equipamiento de las clases media y alta", sostuvo el especialista.
Guadagni planteó que, una vez hecha la expropiación de YPF, de ahora en más la clave será atraer la inversión privada, aprobar una nueva ley de petróleo, hacer licitaciones abiertas y competitivas y diseñar políticas de aliento a las energías limpias. "La solución no viene por YPF sino por una política amplia", afirmó, tras destacar que la presidenta Cristina Kirchner no le hizo caso a su ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández, que en su libro Manual de zonzeras argentinas, editado el año pasado, ironiza sobre las advertencias de una mayor necesidad de inversiones estructurales en el país.
En la misma línea que Guadagni, el ex secretario de Energía Daniel Montamat sostuvo ayer, en este caso en el Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que "esta YPF no va a resolver el problema del autoabastecimiento, ya que su peso específico en el mercado energético nacional es limitado". Y abogó por nuevas políticas para el sector. Guadagni lamentó que "ninguno de los responsables dé la cara; nunca va a pedir perdón el responsable del Estado que votó en las asambleas y aprobó que se llegara a repartir el 142% de las utilidades" (por las ganancias acumuladas de otros ejercicios), algo que, afirmó, no hace ninguna petrolera.
Según Guadagni, recuperar el autoabastecimiento tras la caída de la producción y la pérdida de reservas de gas y de petróleo demandará una inversión de 3 puntos del producto bruto por año. "Enarsa en esto no movió un dedo; sí se ocupó del avión que trajo la valija de Antonini Wilson con los dólares, ¿se acuerdan?", dijo, despertando uno de los momentos de risas. Sebastián Etchemendy, director de la maestría en Ciencia Política de la Universidad Di Tella, se mostró alineado con la decisión oficial de la expropiación y dijo que "el desafío es que haya eficiencia en la gestión desde el campo nacional y popular". "Hay lugar para ser muy optimistas", aseguró.
Para Etchemendy, en la "estrategia transformadora" no es lógico ganar varios adversarios a la vez. Según ese razonamiento, fue ésa la razón por la que el Estado se quedó con acciones sólo de Repsol, sin tocar las de Eskenazi. "Creo que lo del 51% [y no una estatización total] fue sólo para pagar menos plata −le refutó Gadano−; no es cierto que no pase nada con los demás accionistas; se violó el estatuto y probablemente hagan juicio”. Sin entrar en la discusión sobre cuál es el valor de lo expropiado, Guadagni cerró la mesa con una anécdota: "Mi nieto me preguntó: «Abuelo, si YPF vale cero, ¿por qué no la expropiaron toda?»".
3% del PBI: Es la inversión anual necesaria que, según se calcula, permitirá recuperar el autoabastecimiento energético.
Fuente: Entorno Inteligente
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