Hasta ahora, la producción petrolera de Mar Caspio es de unos 2 millones de barriles diarios de crudo. Pero para el 2010 se espera que la contribución del Caspio a la producción mundial sea de unos 5 millones de barriles diarios. Más del dobles de la actual.
Uno de los grandes oleoductos que geopolíticamente puede ser considerado como perteneciente al grupo de los más importantes del mundo, es el que acaba de ser finalmente puesto en marcha en la ciudad de Bakú, la vieja capital petrolera de Azerbaiján, recostada sobre la orilla occidental del Mar Caspio.
Hacerlo realidad requirió muchos años de intensos estudios y complejas negociaciones y, luego, unos tres años de construcción. Tiene unos 1770 kilómetros de largo y completarlo ha costado unos 3600 millones de dólares.
Una vez que sus entrañas estén repletas de petróleo crudo, ellas alojarán a unos 10 millones de barriles, pudiendo expedir – en su terminal ubicada en el puerto de Ceyhan, en Turquía, en pleno Mediterráneo- un millón de barriles de crudo por día.
Hablamos de algo así como el 1% de la demanda mundial, entonces. Por ahora, sin embargo, solo entregará unos 400.000 barriles diarios a fines de este año, hasta que, en algunos meses, pueda ya entrar en pleno régimen.
El crudo (de alta calidad) que se transporta a través de esta nueva ruta proviene ciertamente del Mar Caspio, atraviesa cansinamente las montañas de Georgia (donde sube hasta los 2.800 metros sobre el nivel del mar), y se entrega finalmente en Turquía.
Muchos eran escépticos acerca de la viabilidad de este proyecto en el que participaron las principales empresas petroleras multinacionales de Occidente. Hoy es una realidad.
El trayecto que el nuevo oleoducto recorre se pensó cuidadosamente como manera de evitar tener que cruzar territorio iraní, por las obvias dificultades políticas que esto suponía y sigue suponiendo.
Por otra parte, el nuevo oleoducto sirve para tratar de descongestionar un poco el caótico estrecho del Bósforo que esta sobre transitado por buques petroleros de todo tipo de tamaño.
Para la renovada Georgia, que vive una etapa soñada de independencia, esto supone disponer de ingresos constantes del orden del 2% de su Producto Bruto Nacional. Para Azerbaiján, en cambio, unos 50 millones de dólares que se recibirán todo a lo largo de los próximos 30 años.
Hasta ahora, la producción petrolera del Mar Caspio, de la que alguna vez hablara el propio Marco Polo, es del orden de unos 2 millones de barriles de crudo diarios. Parecida entonces, en magnitud, a la de Irak, pese a todas sus actuales dificultades. De allí que la región del Caspio, en términos de hidrocarburos luzca mas bien como el Mar del Norte, mas que como la zona del Golfo Pérsico, mucho mas rica esta que aquella.
Para el 2010 se espera que la contribución del Caspio a la producción de crudo del mundo sea de unos 5 millones de barriles diarios. Más del doble de la actual.
El nuevo caño llevara estabilidad a los países de la región y permitirá, además, cortar el “cordón umbilical” que hasta no hace mucho obligaba a los productores de esa región a tener que transportar el crudo del Caspio a través de Rusia y de su poco eficiente – y generalmente caro- sistema de transporte.
Pronto puede haber, asimismo, un gasoducto que sea adosado al nuevo oleoducto, lo que aumentaría significativamente la eficiencia operativa del proyecto.
Cabe señalar que se trata de un cable enterrado y bien vigilado, de manera de hacer más difícil cualquier atentado terrorista que se intente en su contra.
El presidente de Kazakhstan, acaba de anunciar que su país, que esta ubicado en el margen oriental del Mar Caspio, contribuirá también con su crudo a llenar el nuevo caño, que enviara por buques hasta la terminal de carga para ser allí cargado y vendido a través del nuevo oleoducto. Esto será así por lo menos por ahora, porque su país esta empezando a construir otro oleoducto de sentido contrario, que en este caso particular apunta hacia el este, y que llevando petróleo de los yacimientos de Kasakhstan al mercado de China contribuirá a calmar la sed de energía que tiene este país en función de su siempre creciente estructura industrial. Como la Europa mediterránea compra buena parte de sus requerimientos en materia de hidrocarburos principalmente en Argelia y en Libia, el crudo que llegue a Ceyhan, en Turquía seguramente podrá seguir su camino hacia el oeste y el norte.
La British Petroleum (BP), que tiene el 30% de la propiedad del nuevo oleoducto, esta a cargo de su gestión. Otras empresas norteamericanas, italianas, azeries, noruegas y francesas conforman el resto del grupo propietario de esta nueva ruta que se suma a las de transito constante del oro negro hacia los mercados del mundo.
Fuente: Energía & Negocios
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