
Durante su presentación, el experto del IAPG reparó en la cantidad de reservas probadas de gas con las que cuenta la región: 269 TCF (trillones de pies cúbicos) y detalló que en el caso de Venezuela, esas reservas están oficializadas, y alcanzan a 5.574 miles de millones de metros cúbicos por año.
A su vez, Brasil tiene 451,3 miles de millones de metros cúbicos por año; Perú, 435; Bolivia, 317,1; y Argentina, 315,5. Según Abriata, toda la infraestructura de la integración regional existente para aprovechar en conjunto esas reservas está en buen estado y actualizada desde el punto de vista tecnológico en cuanto a controles.
“Las herramientas para trabajar están dadas, solamente hace falta la decisión de los países de Latinoamérica para avanzar un poco más en la integración gasífera”, dijo demostrando que de acurdo a su experiencia, la actual infraestructura gasífera regional es un pilar importante para una mayor integración energética a novel sudamericano.
En este sentido y abordando uno de los temas calientes del momento en lo que hace al furo energético regional, arguyó que el shale gas de Vaca Muerta incrementará la actividad y la producción, y puede ser un factor con contribuya a ese aumento de la integración.
Para ello el segundo país con más recursos de gas No Convencionales a nivel mundial, deberá profundizar el trabajo que se viene realizando en Vaca muerta, donde ya se perforaron 412 pozos con una inversión superior a los $us 3.000 millones.
Actualmente, el 4% del petróleo que produce Argentina proviene de los hidrocarburos No Convencionales y el 8% del gas es no convencional. Si bien Argentina cuenta con la infraestructura para encarar el tema del shale oil y shale gas necesitará mejorarla y ampliarla, dijo Abriata.
Fuente: Shale Seguro
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