
Del primer acuerdo que firmó YPF con la petrolera estadounidense Chevron, la noche del 16 de julio de 2013, para invertir 1500 millones de dólares y comenzar a explotar la formación geológica, a la llegada de nuevos jugadores, la producción no convencional de petróleo y gas pasó a representar un 14% y un 36%, respectivamente, del total del mercado de hidrocarburos.
El incremento de producción se logró con explotar solamente un 3% de los 35.000 kilómetros cuadrados que abarca Vaca Muerta, de los cuales 30.000 se encuentran en la provincia de Neuquén y el resto se reparte entre Mendoza, La Pampa y Río Negro. Esto explica el potencial que tiene el reservorio y por qué atrae tanto la atención de las empresas, los políticos y los inversores, aunque no necesariamente toda la roca madre genere la misma productividad que se vio hasta ahora.
El impacto de Vaca Muerta en el producto bruto interno, sin embargo, todavía no es relevante. El sector energético representa apenas un 6% del PBI, y esto incluye, además de todo el gas y el petróleo (convencional y no convencional), la generación de electricidad y la producción de biocombustibles.
"El valor de la producción no convencional es relativamente chico. Lo único significativo son las proyecciones a futuro -dice Fernando Navajas, economista de la fundación FIEL y analista del sector energético-. Lo que está generando Vaca Muerta en gas es una sustitución de la disminución de los volúmenes producidos en los pozos convencionales".
En petróleo, en cambio, el analista señala que la caída de la producción convencional se frenó. Por lo tanto, todo lo que se extrae de Vaca Muerta es ganancia, ya que no tiene que compensar las declinaciones de otras cuencas. Esto se refleja en que el mes próximo la Argentina cumplirá 12 meses consecutivos sin importaciones de petróleo, como adelantó ayer la nación, y a partir del segundo semestre de este año el país pasará a ser un exportador regular de crudo nuevamente, luego de perder ese estatus hace 10 años.
2014. Pichetto, Kicillof y Capitanich, en una recorrida con el entonces presidente de YPF, Galuccio, en Loma Campana Fuente: Archivo
El potencial que tiene la Argentina en lo que respecta a recursos hidrocarburíferos también es seguido de cerca por otros países. Según la Agencia de Información Energética de los Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), el país ocupa el segundo lugar en el mundo en cantidad de recursos no convencionales por la magnitud de los gasíferos y el cuarto por los petroleros.
"Estos recursos representarían 23.720 millones de toneladas equivalentes de petróleo (TEP), superior a 300 veces el actual consumo anual de hidrocarburos. Valuadas a 60 dólares el barril de petróleo y a 4,5 dólares por millón de BTU [medida inglesa de gas que se utiliza en el sector], el valor de estos recursos sería superior a 10 veces el PBI del año 2017", analiza un informe del Estudio Arriazu Macroanalistas, escrito por Ricardo Arriazu.
El economista señala que la evolución reciente de la producción en la Argentina da indicios de que los recursos realmente existen y que su magnitud podría ser incluso superior a la estimada. "El país está hoy en condiciones de explotar estos recursos en condiciones competitivas, aunque a un costo superior al de los Estados Unidos. Las estimaciones de la EIA están basadas en cálculos de los recursos de petróleo y gas que existen en estas formaciones y de estimaciones sobre qué porcentaje puede ser recuperado. Sin embargo, poseer abundantes recursos naturales no es garantía de un desarrollo económico sustentable", advirtió Arriazu.
"La experiencia histórica está llena de países con abundantes recursos naturales que fallaron en su objetivo de mejorar las condiciones de vida de su población. La Argentina es uno de esos ejemplos, aunque con la rareza de que la volatilidad de las políticas económicas y la falta de rumbo terminó construyendo una historia que alterna momentos de gran crecimiento cuando se alinearon las políticas económicas, políticas y sociales con momentos en los que la falta de consensos generó políticas inconsistentes y nos llevó a la decadencia", agregó.
Según otro informe del Instituto Argentino de Energía General Mosconi, escrito por Julián Rojo, de los 135 millones de metros cúbicos diarios (m3/d) de gas que se extrajeron en febrero (último dato disponible), 55 millones provinieron de la producción de no convencionales. En lo que se refiere a petróleo, de los 2,2 millones de metros cúbicos mensuales (casi 500.000 barriles diarios), lo no convencional representó apenas 381.000 m3 (85.586 barriles por día).
Para que los recursos no convencionales puedan desarrollarse a mayor velocidad haría falta que hubiera más inversiones que los apenas US$4200 millones que se desembolsaron el año pasado. Aun así, en el último año la producción de petróleo no convencional (shale oil) creció 81% y la de shale gas, 233%, según datos de la Secretaría de Energía.
Sin embargo, este ritmo de crecimiento no es sostenible si no se siguen perforando pozos, lo que implica igual o más inversión que hasta ahora. "Uno de los grandes limitantes para un desarrollo rápido de estos recursos es la falta de recursos financieros genuinos en el país, lo que obliga a obtenerlos en el extranjero. Al mismo tiempo, la inestabilidad macroeconómica histórica genera incertidumbre y eleva la tasa de retorno que se exige para una inversión en la Argentina. A esto se agrega que nuestro costo de producción es aún 25% superior al de las mejoras zonas de los Estados Unidos", compara Ricardo Arriazu.
Otras condiciones esenciales para el desarrollo exitoso de estos recursos son que haya equilibrios macroeconómicos, fiscal y externo y una baja de la tasa de inflación. Al mismo tiempo, este desarrollo debería fortalecer las cuentas fiscales y externas y contribuir a la baja del riesgo país. De este modo, se generaría un círculo virtuoso. (...)
Fuente: La Nación
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